Defensa acelera la adquisición de sistemas antidron y software de simulación ante los nuevos escenarios de conflicto
El Ministerio de Defensa ha puesto en marcha dos procesos de contratación urgentes para reforzar las capacidades tecnológicas del Ejército de Tierra frente al creciente protagonismo de los sistemas no tripulados. Las licitaciones, publicadas recientemente en el Boletín Oficial del Estado (BOE), contemplan la adquisición de estaciones contra sistemas aéreos no tripulados (C-UAS) y licencias de software de simulación para operadores de drones FPV (First Person View).
La contratación de mayor cuantía, gestionada por el Mando de Apoyo Logístico del Ejército, asciende a un valor estimado de 3,4 millones de euros. Este expediente ha sido tramitado tras ser declarado por el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) como una «necesidad sobrevenida» de carácter urgente. El contrato se divide en tres lotes y tiene un plazo de ejecución que finaliza el próximo 30 de noviembre, lo que subraya la celeridad con la que la institución busca disponer de estos equipos en zonas de operaciones.
De acuerdo con la documentación oficial, el trasfondo técnico y la justificación específica de esta compra se mantienen bajo reserva confidencial. El pliego de condiciones no detalla la ubicación ni la misión exterior a la que se destinarán los sistemas C-UAS, limitándose a especificar que la valoración de las ofertas primará el precio en un 90% y la garantía técnica en el 10% restante.
Simultáneamente, el Ejército ha licitado la compra de licencias de software para simuladores de drones FPV por un importe de 171.000 euros. Esta herramienta está destinada a la formación técnica de los militares en el manejo de aeronaves de visión en primera persona, un sistema que la institución califica como «decisivo» en el campo de batalla actual debido a su bajo coste operativo, su maniobrabilidad y su alcance de hasta 12 kilómetros.
Esta doble vía de adquisición responde al proceso de transformación que el Ejército de Tierra desarrolla para integrar los sistemas no tripulados en sus unidades de combate. Según informes de la institución, el empleo masivo de estos dispositivos ha «revolucionado las operaciones», obligando a las fuerzas armadas a desarrollar paralelamente capacidades ofensivas y medidas de protección frente a ataques de adversarios.
El adiestramiento práctico ya se ha iniciado en diversas unidades, como la Brigada Galicia VII (Brilat) y la Comandancia General de Melilla. Durante el presente año, el personal militar ha recibido formación específica en el montaje, configuración y empleo táctico de drones FPV. Estos ejercicios han incluido desde misiones de reconocimiento hasta el uso de municiones merodeadoras, integrando además sistemas de detección y neutralización aérea probados en campañas de experimentación táctica.
Con estas adquisiciones, el Ejército busca consolidar una infraestructura que permita a las tropas operar en entornos de alta amenaza tecnológica, garantizando que tanto la formación de los operadores como los equipos de defensa C-UAS estén disponibles antes del cierre del presente ejercicio presupuestario.


