Polémica en La Vuelta por la estrategia de contenidos con influencers y las críticas del sector periodístico
La organización de La Vuelta a España se encuentra en el centro de un intenso debate profesional tras la incorporación de la creadora de contenido Erola Jons al equipo de cobertura oficial de la carrera. La iniciativa, diseñada originalmente para captar a audiencias jóvenes a través de redes sociales, ha suscitado duras críticas por parte de aficionados y periodistas especializados, quienes cuestionan el tono de las intervenciones y el respeto hacia la integridad de los deportistas profesionales.
El malestar se intensificó tras la difusión de varios encuentros de Jons con ciclistas de élite. En una de las secuencias más comentadas, la influencer se dirigió al esloveno Tadej Pogačar utilizando el apelativo «Pogachitar» y cuestionando su reacción física ante su presencia. Asimismo, generó controversia su interacción con el británico Joshua Tarling; la creadora de contenido realizó comentarios de índole personal sobre su intención de «conquistar» al corredor, omitiendo el reciente fallecimiento del hermano menor de Tarling en un accidente, un hecho de público conocimiento en el entorno ciclista.
Carlos de Andrés, veterano narrador de ciclismo en Televisión Española (TVE), manifestó su rotundo rechazo a esta estrategia durante la retransmisión en directo por Teledeporte. El periodista calificó la situación de «absoluta vergüenza» y respaldó públicamente las críticas de su colega de Eurosport, Laura Meseguer. De Andrés puso el énfasis en la involución que supone este tipo de contenidos para la imagen de la mujer en el periodismo deportivo, señalando que los comentarios vertidos resultan «jocosos y sexistas».
Según el análisis de De Andrés, este tipo de intervenciones desvirtúa el esfuerzo de las mujeres periodistas que han trabajado durante décadas para consolidar su profesionalismo en un ámbito tradicionalmente masculinizado. El narrador subrayó que tratar a los deportistas —sean hombres o mujeres— como «objetos» es una falta de respeto que no debería tener cabida en una competición de la envergadura de La Vuelta, instando a la organización a reconsiderar la continuidad de estas prácticas.
Por su parte, Laura Meseguer cuestionó la idoneidad de delegar funciones de comunicación en perfiles ajenos al contexto técnico y humano del ciclismo. La crítica principal radica en la desconexión entre la búsqueda de viralidad en plataformas digitales y el rigor necesario para tratar con atletas de alto rendimiento, especialmente en momentos de vulnerabilidad física o personal tras la competición.
La controversia ha abierto un debate estructural sobre los límites del entretenimiento en las coberturas institucionales. Mientras las organizaciones deportivas buscan nuevas fórmulas para rejuvenecer su base de seguidores, el sector periodístico advierte sobre el riesgo de sacrificar la calidad informativa y el respeto institucional en favor de métricas de impacto en redes sociales que pueden resultar contraproducentes para la reputación del evento.


