El Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. desmiente acusaciones de tortura en centros del ICE
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos rechazó de manera categórica las recientes denuncias sobre presuntas torturas y falta de atención médica en las dependencias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). A través de un comunicado oficial, la administración calificó de «bulo» un reportaje publicado por el diario The New York Times que recopila testimonios de inmigrantes deportados con alegaciones de malos tratos.
La cartera federal, encabezada por Markwayne Mullin, aseguró que ningún detenido bajo custodia del ICE es sometido a agresiones físicas ni se le priva de asistencia sanitaria. Según la declaración institucional, las afirmaciones difundidas por el medio de comunicación carecen de veracidad y responden a una estrategia mediática para desacreditar la gestión de los centros de detención estadounidenses.
El origen de la controversia se halla en una investigación periodística que incluye entrevistas a diez ciudadanos expulsados de Estados Unidos en el primer vuelo de deportación con destino a Liberia. En este marco, la Administración de Donald Trump contempla el traslado de hasta 1.200 personas al país africano. Los entrevistados relataron haber presenciado o sufrido episodios de violencia por parte de los funcionarios federales durante su estancia en territorio estadounidense o en el proceso de repatriación.
En su réplica, el Departamento de Seguridad Nacional vinculó la difusión de estas informaciones con un incremento del 1.300 % en los ataques registrados contra sus agentes. La institución sostuvo que la publicación de este tipo de contenidos alimenta la hostilidad hacia el personal de seguridad y pone en riesgo la integridad de los oficiales dedicados al control migratorio.
El acuerdo con Liberia forma parte de una serie de convenios internacionales impulsados por Washington para enviar a inmigrantes irregulares a terceros países, en muchos casos situados fuera del continente americano. Estas medidas se aplican, según fuentes oficiales, a individuos que no tienen la posibilidad de regresar a sus naciones de origen o que rechazan los mecanismos ordinarios de retorno.
Por último, las autoridades estadounidenses reiteraron que los procedimientos de deportación se ajustan a los protocolos establecidos, mientras que las organizaciones de derechos humanos mantienen su vigilancia sobre las condiciones de los traslados transcontinentales realizados bajo los nuevos acuerdos bilaterales con naciones africanas.


