La movilización por la vivienda en Barcelona se intensifica ante el rechazo parlamentario a los decretos habitacionales
La protesta por el acceso a la vivienda en la Plaza de Cataluña de Barcelona ha registrado un incremento significativo en su capacidad de convocatoria durante las últimas horas, alcanzando las 220 tiendas de campaña y la participación de aproximadamente 400 personas. Esta consolidación de la acampada coincide con el anuncio del posicionamiento de Junts per Catalunya en el Congreso de los Diputados, donde la formación ha confirmado su voto negativo a los decretos de vivienda que se someten a validación este viernes.
La suma del Sindicato de Inquilinas a la movilización ha reforzado la infraestructura de la protesta, que mantiene un carácter indefinido. Los participantes denuncian la persistencia de la crisis habitacional y exigen medidas estructurales para garantizar el acceso a la vivienda pública, señalando directamente a la especulación inmobiliaria como uno de los principales factores de la problemática actual en la capital catalana.
El escenario parlamentario ha servido de catalizador para una nueva fase de las movilizaciones. Tras conocerse que Junts no apoyará las convalidaciones del Gobierno central, el movimiento por la vivienda ha trasladado parte de su actividad hacia la sede de la formación política. La decisión del partido ha sido recibida con críticas por parte de los portavoces de la acampada, quienes perciben un distanciamiento entre la actividad legislativa y las necesidades de la ciudadanía afectada por la precariedad residencial.
Arteko, integrante del colectivo en la Plaza de Cataluña, ha manifestado en declaraciones recogidas por agencias que existía una expectativa mínima de que alguna de las medidas fuera aprobada por el bloque parlamentario catalán en Madrid. No obstante, tras confirmarse el rechazo absoluto, la indignación se ha traducido en un aumento de la tensión comunicativa. «No esperamos nada de los políticos», ha señalado la portavoz, subrayando una desafección generalizada hacia las instituciones parlamentarias con independencia de su signo ideológico.
La jornada de este viernes se ha diversificado en varios frentes de acción coordinada. Mientras una parte de los movilizados mantenía la presencia en el centro de Barcelona, otros grupos se han desplazado al barrio del Raval para intentar paralizar un desahucio programado, de forma simultánea a la concentración frente a las oficinas de Junts. Los organizadores han advertido que la frustración acumulada podría derivar en una escalada del conflicto social si no se producen cambios en la política de vivienda.
Finalmente, desde el movimiento se ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para ampliar la presión social, siguiendo los pasos de las movilizaciones similares que se han producido recientemente en Madrid. La situación en la Plaza de Cataluña permanece estable bajo vigilancia, con pancartas que reivindican el cumplimiento del derecho constitucional a una vivienda digna y el fin de los lanzamientos hipotecarios y arrendaticios.


