García-Page asegura que el regreso de Puigdemont no supondrá una «humillación» para la ciudadanía española
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha instado este miércoles al expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, a abandonar cualquier expectativa de que su retorno a España tras la aplicación de la amnistía suponga una humillación para el conjunto de la sociedad. El jefe del Ejecutivo regional ha afirmado que la mayoría de los ciudadanos no acepta moralmente los términos de la medida de gracia y ha defendido la vigencia del marco constitucional.
Durante la inauguración de la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha (Farcama), García-Page ha calificado la Ley de Amnistía como un «contrato de compraventa» y ha advertido que el sentimiento de agravio solo puede recaer en quienes suscribieron dicho acuerdo político. «La inmensa mayoría de los españoles no la hemos aceptado moralmente y, por tanto, no nos vamos a dejar llevar por ningún tipo de mercadeo», manifestó el dirigente autonómico en referencia al nuevo escenario jurídico.
Estas declaraciones se producen apenas veinticuatro horas después de que el Tribunal Supremo dictara el levantamiento de la orden de detención nacional que pesaba sobre Puigdemont. Esta decisión del alto tribunal responde al aval previo del Tribunal Constitucional sobre la aplicación de la amnistía a los delitos de malversación, lo que facilita el regreso del político catalán a territorio español sin riesgo de arresto inmediato.
En su intervención, recogida por medios institucionales, García-Page se ha referido al líder de Junts como «fugado retornado» y ha insistido en que el proceso de normalización jurídica no implica una validación social de las acciones ocurridas en 2017. El presidente castellanomanchego ha enfatizado que las instituciones del Estado y la soberanía nacional permanecen por encima de las coyunturas políticas derivadas de los acuerdos parlamentarios.
Asimismo, el mandatario regional ha aprovechado el foro para realizar un llamamiento a la unidad en torno al próximo aniversario de la Carta Magna. «Es bueno que este país tenga a gente que se encargue de preparar los 50 años de la Constitución española», ha señalado, subrayando la importancia de celebrar la efeméride «por todo lo alto» como símbolo de estabilidad democrática frente a quienes cuestionan el ordenamiento vigente.
Finalmente, García-Page ha vaticinado que no todos los sectores políticos participarán de estas celebraciones constitucionales, mencionando expresamente que figuras como Puigdemont previsiblemente se mantendrán al margen de los actos conmemorativos del medio siglo de democracia en España. Con este pronunciamiento, el presidente autonómico reafirma su postura crítica dentro de las filas socialistas respecto a la gestión de la crisis territorial y el alcance de las concesiones al independentismo.


