PP y UPN ultiman un acuerdo de coalición en Navarra para las elecciones generales del 29 de noviembre
Las direcciones nacionales y regionales del Partido Popular (PP) y Unión del Pueblo Navarro (UPN) han intensificado las negociaciones para concurrir de forma conjunta a las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. El objetivo estratégico de esta alianza es maximizar la representación del centroderecha en la Comunidad Foral, con la aspiración de obtener tres diputados en el Congreso, lo que supondría un incremento respecto a los dos escaños que ambas formaciones ostentan actualmente por separado.
El calendario para formalizar esta unión electoral entra en su fase definitiva este fin de semana. Según fuentes cercanas a la negociación, los términos del acuerdo deben quedar cerrados antes del próximo martes, fecha en la que se ha convocado al Consejo Político de UPN para ratificar el texto. El cumplimiento de estos plazos es crítico, dado que el periodo legal para el registro de coaliciones ante la Junta Electoral Central finaliza el próximo 16 de noviembre.
Desde el punto de vista aritmético, los negociadores sostienen que la convergencia de siglas es una necesidad para alterar el equilibrio de fuerzas en Navarra. Las proyecciones manejadas por ambos partidos señalan que, para alcanzar el tercer escaño, la coalición debería superar el umbral de los 125.000 votos. En los últimos comicios, la suma de los resultados individuales del PP y UPN se situó en torno a los 105.000 sufragios, frente a los 90.000 obtenidos por el PSOE. La unidad de acción busca evitar la dispersión del voto y mitigar el impacto de otras formaciones de derecha en el reparto de escaños.
La repercusión de este pacto también se considera determinante para la composición del Senado. En la actualidad, el Partido Socialista cuenta con tres senadores por Navarra, frente a uno de UPN. Los estrategas de la coalición estiman que una lista única permitiría invertir este resultado, otorgando tres representantes a la alianza de centroderecha y reduciendo la presencia socialista a un único escaño, siempre que se mantenga la distancia electoral respecto a otras fuerzas como EH Bildu.
A pesar de la sintonía en los objetivos electorales, el proceso de reconciliación enfrenta la complejidad de las relaciones internas tras la ruptura que sufrieron ambas formaciones. La actual coyuntura del PP navarro, dirigido provisionalmente por una gestora encabezada por el diputado Sergio Sayas tras la dimisión de Javier García, refleja esta transición, ya que una parte significativa de sus cuadros proceden originalmente de las filas de UPN. Fuentes consultadas admiten que, aunque la confianza institucional se está reconstruyendo, el pragmatismo electoral se ha impuesto como la prioridad absoluta.
El proceso formal se reanudará este lunes con la reunión del Comité Ejecutivo de la formación navarra, que mandató a su dirección para iniciar los contactos oficiales. De concluir satisfactoriamente las conversaciones este fin de semana, los órganos de gobierno de ambos partidos procederán a la aprobación definitiva de una coalición que busca consolidarse como la fuerza política más votada en la circunscripción navarra el próximo 29 de noviembre.


