El Gobierno de Japón ha decretado formalmente el «estado de emergencia en el ciberespacio» tras registrar una escalada de ataques informáticos que ha afectado a más de una veintena de organizaciones estratégicas en las últimas semanas. La medida, anunciada oficialmente por la Sede Nacional de Estrategia de Ciberseguridad (NCSH), responde a una crisis que ha comprometido datos sensibles de millones de ciudadanos en sectores críticos como la banca, el transporte y el comercio minorista.
Las autoridades niponas confirmaron que el volumen de incidentes en lo que va de año ya supera los 500 casos registrados, consolidando una tendencia alcista frente a los 503 reportados en 2024 y los 473 de 2025. Según los análisis forenses preliminares realizados por el equipo de respuesta de emergencias de Japón (JPCERT/CC), la situación actual no responde a una vulnerabilidad técnica aislada o desconocida, sino a una campaña de intrusión orquestada a escala industrial.
Entre los incidentes de mayor gravedad documentados hasta la fecha destaca la brecha sufrida por Times Mobility (Times Car), el principal servicio de vehículos compartidos del país, donde se estima que la seguridad de 6,6 millones de cuentas se ha visto comprometida. La filtración incluye información de alta sensibilidad, como nombres, números de cuenta e imágenes escaneadas de permisos de conducir y documentos de identidad oficiales. Otras entidades afectadas incluyen a la firma de inversión Daiwa Securities y a grandes cadenas minoristas como Lawson y BookOff Corp.
El Ejecutivo japonés ha identificado el uso de la inteligencia artificial (IA) como el factor determinante en la efectividad de esta ofensiva. La IA ha permitido a los atacantes superar la barrera idiomática del japonés, tradicionalmente un obstáculo para el cibercrimen internacional, mediante la redacción automatizada de mensajes de ingeniería social con un contexto cultural y corporativo preciso. Además, esta tecnología facilita el escaneo masivo de redes y la creación acelerada de código malicioso para explotar debilidades en los sistemas.
De acuerdo con el informe global «Threat Matrix: European Threat Landscape Report» de la firma Allurity Group, la velocidad de ejecución de los ciberataques se ha multiplicado. El tiempo medio necesario para desarrollar herramientas de explotación (exploits) viables para vulnerabilidades ya conocidas ha descendido de una semana en 2025 a tan solo un día en 2026. Este informe sitúa a Japón en el primer lugar de la lista mundial de países afectados por el robo de credenciales, compartiendo posiciones de riesgo con naciones como Italia, Francia y Alemania.
En términos cuantitativos, se estima que se han sustraído al menos 192,1 millones de credenciales a nivel global. El uso de estos accesos legítimos y cookies de sesión permite a los perpetradores infiltrarse en los sistemas corporativos sin ser detectados por los protocolos de seguridad tradicionales. En el caso específico de tarjetas bancarias comprometidas, Japón ocupa la segunda posición mundial con un 12% de los casos registrados, solo por detrás de Estados Unidos.
Ante esta coyuntura, el Ejecutivo ha instado a las empresas a extremar las medidas de protección mediante la actualización constante de sistemas, el uso de contraseñas robustas y el refuerzo de los controles en toda la cadena de suministro. Asimismo, se ha alertado sobre la proliferación de atacantes que suplantan la identidad de corporaciones legales para ofrecer servicios fraudulentos de protección frente a ciberataques, una táctica que se suma a la inestabilidad registrada en otros puntos de la región, como Corea del Sur, donde el ransomware ha crecido un 70%.


