El Gobierno británico sopesa elevar al 33% la presión fiscal sobre la banca en los próximos presupuestos
El ministro de Economía y Hacienda del Reino Unido, John Healey, tiene previsto incluir un incremento en la tributación del sector bancario en el proyecto de presupuestos que se presentará el próximo 28 de octubre. La medida busca elevar el gasto público y estabilizar las finanzas del Estado sin trasladar la carga fiscal a las familias o a otros sectores productivos, en un escenario condicionado por el déficit público y el elevado coste de la deuda soberana.
La propuesta principal del Ejecutivo británico consiste en incrementar el recargo sobre los beneficios bancarios del 3% actual al 8%, recuperando así el nivel impositivo que estaba vigente en el año 2023. De materializarse esta subida, la tributación total de las entidades financieras sobre sus ganancias alcanzaría el 33%, frente al 28% que soportan en la actualidad y por encima del tipo general del impuesto de sociedades, situado en el 25%.
Según las estimaciones iniciales, esta modificación normativa permitiría al Tesoro británico recaudar aproximadamente 2.250 millones de libras esterlinas adicionales al año (unos 2.666 millones de euros). El Gobierno justifica esta medida ante la necesidad de equilibrar las cuentas públicas, que se han visto afectadas por una coyuntura geopolítica inestable y un déficit superior a las previsiones iniciales de la administración de Keir Starmer.
La decisión supondría una reversión de la política fiscal aplicada por el anterior primer ministro, Rishi Sunak, quien redujo el recargo bancario al 3%. Aunque la responsable de Economía durante el inicio del actual mandato, Rachel Reeves, optó por mantener dicha rebaja para el ejercicio de 2025, el actual ministro Healey ha retomado la senda del incremento impositivo sobre un sector que, entre sus cuatro principales entidades —HSBC, NatWest, Barclays y Lloyds—, ha acumulado beneficios cercanos a los 200.000 millones de libras en el último lustro.
Desde el sector financiero, la industria ha manifestado su preocupación por las posibles repercusiones de esta subida. Organizaciones como UK Finance y TheCityUK han advertido de que un aumento de la presión tributaria podría debilitar la confianza de los inversores internacionales y reducir el atractivo de la City de Londres como centro financiero global. Asimismo, directivos de entidades de relevancia internacional, como JPMorgan Chase, han planteado la posibilidad de paralizar inversiones en infraestructuras clave si se confirma el endurecimiento fiscal.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sugerido al Gobierno británico explorar vías alternativas de recaudación antes de proceder con el aumento impositivo a la banca. El subdirector del Departamento de Europa del FMI, Helge Berger, ha señalado la importancia de modernizar el sistema tributario y ampliar las bases imponibles en impuestos sobre el consumo, como el IVA. Asimismo, el organismo internacional ha propuesto actuar sobre el gasto público, mencionando la revisión de la revalorización automática de las pensiones y una mayor focalización de las prestaciones sociales para garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo.
A pesar de las críticas, John Healey ha defendido el papel estratégico de la banca para la economía nacional desde Bangkok, donde participa en las reuniones anuales del FMI. El ministro reconoció la necesidad de que las entidades financieras mantengan su arraigo en el tejido económico británico, si bien el Gobierno considera imperativo asegurar que el sector contribuya de manera proporcional al sostenimiento de los servicios públicos en el actual contexto de ajuste presupuestario.


