Ignacio Peyró analiza la madurez y el sentido de la cotidianidad en su nueva obra antológica
El escritor y periodista Ignacio Peyró, actual director del Instituto Cervantes en Roma, presenta su más reciente trabajo literario titulado «Qué hacemos con los domingos por la tarde» (Libros del Asteroide, 2026). La obra consiste en una recopilación de artículos publicados en prensa durante los últimos cinco años, donde el autor explora la transición hacia la mediana edad, la gestión de las expectativas personales y la búsqueda de la felicidad en los detalles ordinarios de la vida adulta.
En este nuevo volumen, que sucede a su reciente biografía sobre Julio Iglesias, Peyró profundiza en una cartografía personal marcada por la observación de las costumbres y los placeres cotidianos. A través de una prosa que sus críticos vinculan a la tradición de Josep Pla, el autor aborda temas recurrentes como la melancolía de los días festivos, el valor del silencio, la importancia de la memoria y la redefinición de la soledad como una forma de libertad individual.
La desmitificación de la felicidad planificada
Uno de los ejes centrales de la obra y de sus recientes reflexiones públicas gira en torno a la naturaleza de la felicidad. Peyró sostiene que, en la sociedad contemporánea, existe una tendencia a intentar optimizar el bienestar personal, tratándolo como un producto de planificación. Frente a esta postura, el escritor defiende que la satisfacción personal suele contener un elemento intrínseco de sorpresa y descubrimiento que no puede ser programado.
El autor señala un cambio en la percepción social de la felicidad, observando un progresivo cansancio respecto a la sobreexposición en redes sociales. Según el periodista, la necesidad de proyectar una imagen de felicidad constante está dando paso a un retorno hacia la privacidad y el disfrute de momentos menos solemnes pero más auténticos, alejados de la curiosidad ajena.
El tránsito hacia la mediana edad
A sus 44 años, Peyró reflexiona sobre el impacto de alcanzar la década de los 40, un periodo que describe como el inicio de la conciencia sobre la propia finitud. En sus escritos, describe este reajuste de expectativas no como una decepción, sino como una toma de contacto con la fragilidad de la vida, contrastándola con la sensación de omnipotencia característica de la juventud.
La obra también dedica un espacio relevante a la reivindicación de la soledad. Para el director del Instituto Cervantes, el aislamiento voluntario representa un «lujo» y una herramienta necesaria para la observación lúcida del entorno. A pesar de mantener una vida social activa por sus responsabilidades institucionales, Peyró define el espacio doméstico de lectura y escritura como un ámbito de autonomía esencial para el desarrollo intelectual.
Cultura, arraigo y memoria
El libro no solo recopila reflexiones abstractas, sino que se apoya en elementos concretos de la cultura material que el autor valora, como la gastronomía, la literatura y los viajes. Peyró manifiesta un fuerte arraigo hacia sus identidades en Madrid, Extremadura y España, aunque reconoce que la distancia física, al residir en el extranjero, le ha permitido valorar con mayor precisión la propia identidad y los afectos.
Finalmente, «Qué hacemos con los domingos por la tarde» propone la memoria como una de las fuentes principales de bienestar. Para el autor, el recuerdo alimentado por la experiencia permite interpretar los momentos de felicidad que, a menudo, pasan desapercibidos mientras ocurren. Con este volumen, Ignacio Peyró consolida su posición como uno de los observadores más analíticos del costumbrismo contemporáneo en la literatura española actual.


