Rafael Louzán Abal, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) desde diciembre de 2024, ha completado una profunda reestructuración interna del organismo durante sus primeros dos años de mandato. El proceso se ha caracterizado por una renovación del organigrama directivo mediante el nombramiento de un círculo de confianza compuesto mayoritariamente por perfiles procedentes de Galicia, comunidad de origen del mandatario, con el objetivo de reducir la influencia de la etapa anterior.
Según fuentes internas de la federación, la transición ha supuesto la salida de aproximadamente 20 empleados vinculados a la gestión de Luis Rubiales y la incorporación de al menos 11 cargos directivos afines a Louzán. Entre los puestos de mayor relevancia figuran Álvaro de Miguel como secretario general y Manuel Lalinde como director general. Estos cambios se enmarcan en una estrategia de renovación institucional que afecta a áreas clave como la jurídica, el arbitraje y la gestión de infraestructuras.
En el ámbito jurídico, destaca la incorporación de Beatriz Seijó Méndez a la junta directiva. Seijó, experta en derecho penal, representó a Louzán en el proceso ante el Tribunal Supremo que culminó con la anulación de su condena por prevaricación administrativa, lo que permitió al directivo consolidar su posición al frente del ente federativo. Actualmente, Seijó ejerce como representante de la RFEF en diversos procedimientos legales y asesora al departamento jurídico de la institución.
La renovación ha alcanzado también al Comité Técnico de Árbitros (CTA). En julio de 2025, Francisco Soto Balirac, abogado vigués y exárbitro, sustituyó a Luis Medina Cantalejo en la presidencia del comité. El nuevo equipo arbitral se completa con David Fernández Borbalán en la dirección técnica, Eduardo Prieto Iglesias al frente del VAR y Yolanda Parga en el arbitraje femenino. Asimismo, el área de innovación tecnológica ha quedado bajo la responsabilidad de Chema Alonso, exdirectivo de Telefónica.
Otras áreas de gestión técnica han seguido un patrón similar de nombramientos. Álvaro Cid Bragado asumió la presidencia de la Comisión Técnica Nacional de Árbitros de Fútbol Sala, mientras que Iván Cancela Rodríguez fue nombrado presidente del Comité de Entrenadores. Ambos proceden de la federación territorial gallega, al igual que Amancio Varela, director de Transformación Digital e Innovación, y Manuel Fernández, coordinador de las selecciones inferiores.
En cuanto a la gestión de activos e infraestructuras, la RFEF ha puesto en marcha un ambicioso Plan Director para la Ciudad del Fútbol de Las Rozas con una inversión prevista de 20 millones de euros. De este presupuesto, se han solicitado 10 millones a la UEFA y la FIFA para acometer las obras de remodelación. El área está dirigida por Adrián Baños Abal, sobrino del presidente y exconcejal en Vilanova de Arousa, quien cuenta con el asesoramiento externo del arquitecto Santiago González Fernández.
La actual Junta Directiva, con mandato hasta 2028, presenta una composición paritaria y cuenta con un 25% de miembros independientes. En las vicepresidencias figuran nombres relevantes del ecosistema futbolístico como Javier Tebas (LaLiga), Beatriz Álvarez (Liga F) y David Aganzo (AFE). Este órgano colegiado supervisa los proyectos de expansión de la federación, que incluyen el traslado del Museo de la Selección al centro de Madrid y la proyección de una nueva sede permanente en la capital.
Rafael Louzán llegó a la presidencia de la RFEF tras una dilatada trayectoria política y deportiva, habiendo presidido la Diputación de Pontevedra y la Federación Gallega de Fútbol. A pesar de las controversias iniciales relacionadas con su situación judicial, su absolución por el Tribunal Supremo ha despejado el camino para una gestión marcada por la centralización de las decisiones en un equipo técnico de su estricta confianza.


