La Audiencia Nacional tomará declaración este martes a Aritz Bilbao y Malen Grünig, los dos ciudadanos detenidos el pasado sábado por la Ertzaintza bajo la acusación de un presunto delito de terrorismo. Esta comparecencia judicial, que tendrá lugar en la sede de la calle Génova de Madrid, marca un hito en la actividad de la policía autonómica vasca, al tratarse del primer caso de esta tipología delictiva que tramita desde la disolución formal de la organización armada ETA.
Los arrestados, de 34 y 22 años respectivamente, han permanecido hasta su traslado en las dependencias policiales de Irún, tras presentarse voluntariamente junto a sus abogados el pasado fin de semana. Según fuentes próximas a la investigación, el paso a disposición judicial se ha demorado para permitir un análisis exhaustivo de los dispositivos informáticos incautados, cuya complejidad técnica ha requerido de un tratamiento pericial prolongado por parte de los agentes expertos en ciberseguridad.
El origen de las diligencias se remonta al pasado 26 de septiembre, cuando ambos fueron interceptados en un control de tráfico en la localidad guipuzcoana de Escoriaza. Durante la inspección del vehículo, los efectivos de la Ertzaintza localizaron documentación sensible que incluía una relación de miembros de la Guardia Civil destinados en el País Vasco, la ubicación geográfica de dos depósitos de armamento (zulos) y diversos soportes de almacenamiento digital con sistemas de encriptación avanzados.
En el momento de la identificación inicial, los investigados viajaban acompañados por un ciudadano de nacionalidad irlandesa, identificado como Naoise Conron. Los informes de inteligencia vinculan a este tercer individuo con Saoradh, organización relacionada con facciones disidentes del IRA que se oponen a los acuerdos de paz en Irlanda del Norte. El ciudadano irlandés, que no fue arrestado en el momento del control, se encuentra actualmente en paradero desconocido, mientras que autoridades francesas han reportado movimientos previos del sospechoso en su territorio.
Los detenidos han sido identificados como integrantes de Jardun, una plataforma del espectro abertzale caracterizada por mantener posiciones críticas respecto al abandono de la violencia. Los servicios de información del Estado ya habían advertido en informes recientes sobre el riesgo potencial de pequeños colectivos que, alejados de la línea oficial de la izquierda abertzale, podrían intentar recuperar estrategias de lucha armada. Estos grupos han sido vinculados anteriormente con el colectivo Amnistía ta Askatasuna (ATA), sospechoso de la desaparición de material explosivo y armas durante el proceso de desarme de ETA en Francia.
La gestión del operativo ha destacado por el hermetismo mantenido por el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, que no habría notificado el hallazgo del material incriminatorio a la Policía Nacional ni a la Guardia Civil durante las tres semanas que transcurrieron entre la interceptación del vehículo y las detenciones finales. Tras la comparecencia de este martes, el magistrado de guardia de la Audiencia Nacional deberá decidir sobre la situación personal de los investigados y las posibles medidas cautelares.


