La policía de Portugal desaloja las acampadas de protesta por la vivienda en Lisboa y Oporto
La Policía de Seguridad Pública (PSP) de Portugal procedió durante la madrugada de este martes al desalojo de las acampadas instaladas en los centros neurálgicos de Lisboa y Oporto como medida de protesta por la crisis habitacional. La operación, que comenzó alrededor de las 06:00 hora local, se saldó con varias detenciones en la capital lusa, donde los agentes debieron emplear la fuerza para retirar a los manifestantes que se resistían a abandonar el espacio público.
En Lisboa, la intervención se concentró en la plaza del Rossio, lugar donde los manifestantes permanecían instalados desde el pasado sábado. Los participantes formaron un cordón humano para intentar frenar el avance del Cuerpo de Intervención de la PSP, lo que derivó en momentos de tensión y el desmantelamiento forzoso de las tiendas de campaña. Tras la actuación policial, los colectivos se trasladaron a la plaza de Figueira, donde celebraron una asamblea para ratificar su intención de dar continuidad a las movilizaciones.
Por su parte, la situación en Oporto se desarrolló sin incidentes violentos. En la plaza de Dom João I, tras diez días de ocupación, los manifestantes acataron el ultimátum de las autoridades y procedieron a desmontar el campamento de forma voluntaria. Aunque la noche previa los participantes habían votado a favor de mantener la protesta, la advertencia de detenciones por parte de los efectivos policiales motivó la retirada pacífica de las estructuras.
El ministro de Administración Interna, Luís Neves, defendió la actuación de las fuerzas de seguridad bajo la premisa de que «la ley está para cumplirse». En declaraciones a la televisión pública RTP, el titular de la cartera subrayó que, si bien el Estado respeta el derecho constitucional de manifestación, las acampadas carecían de autorización municipal para la ocupación del espacio público y contravenían las normativas vigentes sobre ruido y horarios.
La institución policial había manifestado previamente su disposición al diálogo, agotando las vías de negociación antes de proceder al desalojo. El portavoz de la PSP, Sérgio Soares, reiteró que la ocupación de las plazas presentaba irregularidades administrativas que debían ser subsanadas, desvinculando la actuación policial del contenido político de las reclamaciones de los ciudadanos.
Estas protestas se enmarcan en un contexto de creciente malestar social por el encarecimiento de la vivienda y la escasez de alquileres asequibles en Portugal. Los organizadores exigen la retirada de la reforma de los arrendamientos impulsada por el Ejecutivo, la paralización de los desahucios sin alternativa habitacional y la limitación de la compra de inmuebles por parte de fondos de inversión, en medio de un debate parlamentario sobre la flexibilidad de los contratos de alquiler en el país.


