Leire Martínez, exvocalista de la agrupación musical La Oreja de Van Gogh, ha manifestado públicamente su rechazo ante los ataques dirigidos hacia el aspecto físico de Amaia Montero durante la gira de reencuentro de la banda. Martínez ha denunciado el fenómeno del «bodyshaming» y ha lamentado la persistencia de una presión estética que afecta de manera desproporcionada a las mujeres en el ámbito público.
Las declaraciones de la intérprete surgen en respuesta a la controversia generada tras el inicio del tour «Tantas cosas que contar», que comenzó en mayo de 2026. Martínez ha calificado de «terriblemente injusto y doloroso» el hostigamiento que ha recibido Montero, señalando que este tipo de comportamientos reflejan un problema social profundo que requiere de una revisión colectiva sobre el trato hacia la imagen femenina.
La gira, que marcó el regreso de Amaia Montero a la formación tras casi dos décadas, ha estado marcada por una intensa exposición en redes sociales. Los ataques alcanzaron su punto máximo tras los conciertos celebrados en octubre en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza. Durante estas actuaciones, la vestimenta de la cantante y su complexión física fueron objeto de comentarios ofensivos y burlas, lo que reabrió el debate sobre la vigencia de los juicios estéticos por encima del desempeño profesional.
Más allá de las críticas personales, el desarrollo de la gira también ha suscitado valoraciones técnicas y musicales desde su inauguración en el Bizkaia Arena de Barakaldo. Críticos especializados y parte del público han señalado irregularidades en la afinación y dificultades vocales en determinados pasajes del repertorio. En Madrid, durante las actuaciones de mayo y septiembre, se reportaron además incidentes técnicos, como fallos en las plataformas escénicas y dificultades con el sistema de monitorización sonora.
Expertos consultados por medios nacionales han advertido que la inestabilidad vocal observada en momentos puntuales no debe extrapolarse a la totalidad de las actuaciones. Señalan que factores externos, como las condiciones acústicas de los recintos, la falta de rodaje tras años de inactividad y los nervios propios del reencuentro, influyen de manera directa en la interpretación en vivo.
Por su parte, Amaia Montero ha respondido de forma indirecta a través de sus canales oficiales, restando importancia a las críticas estéticas y recibiendo el apoyo de diversas figuras de la cultura y la moda, como Paula Echevarría y Jon Kortajarena. La intervención de Leire Martínez busca desvincular la evaluación estrictamente artística de los ataques personales, instando a la sociedad a abandonar prácticas de señalamiento físico que, a su juicio, resultan anacrónicas.


