El Gobierno ratifica su confianza en Óscar Puente tras el accidente ferroviario de Toledo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reafirmado su respaldo al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ante las crecientes peticiones de dimisión formuladas por diversos grupos políticos tras el grave accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo). Según fuentes del Palacio de la Moncloa, el Ejecutivo considera que el siniestro, que se ha cobrado la vida de al menos 69 personas, es una catástrofe ajena a la gestión directa y la responsabilidad política del titular de la cartera.
Desde el entorno de la Presidencia se subraya que no existen motivos que vinculen el desempeño de Puente al frente del Ministerio con las causas del descarrilamiento. En este sentido, fuentes gubernamentales han lamentado el uso del dolor de las víctimas y la magnitud de la tragedia con fines partidistas, calificando de «puro electoralismo» las críticas vertidas por las formaciones que exigen el cese inmediato del ministro.
Por su parte, el ministro Óscar Puente ha solicitado comparecer a petición propia ante la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados. El objetivo de esta comparecencia es informar de manera oficial sobre los detalles del accidente y el avance de las investigaciones técnicas. Durante su primera intervención pública este miércoles, el ministro evitó pronunciarse sobre su posible renuncia, señalando que su prioridad actual es el esclarecimiento total de los hechos y no su futuro político.
La presión sobre el Ministerio de Transportes se ha intensificado en las últimas horas no solo desde la oposición, sino también a través de voces internas dentro del sector socialista que han cuestionado la gestión de la red ferroviaria tras los últimos incidentes registrados. No obstante, la postura oficial de Moncloa permanece invariable, manteniendo la ratificación de Puente en su cargo mientras se desarrollan las pesquisas parlamentarias y judiciales sobre el siniestro de Urda.
El accidente de Toledo se sitúa ya como uno de los siniestros ferroviarios más graves de la historia reciente de España, activando todos los protocolos de seguridad y auditoría en Adif y Renfe para determinar si existieron fallos en la infraestructura o en el material rodante implicado en el trayecto.


