Aquaterra: Un auge empresarial controvertido
La constructora Aquaterra ha experimentado un notable incremento en su facturación, que se eleva a un asombroso 4.000% durante el periodo de cinco años en el que Pedro Sánchez ha ocupado el cargo de presidente del Gobierno. A pesar de que este crecimiento es impresionante, también ha levantado interrogantes sobre la transparencia y la procedencia de sus contratos.
Crecimiento exponencial en cifras
En 2018, Aquaterra reportó unos ingresos de 754.647 euros, que se dispararon hasta 32,4 millones de euros en 2023. Este aumento no solo ha sido constante, sino que ha seguido una curva ascendente ininterrumpida: la empresa generó 2,5 millones en 2019, 8,7 millones en 2020, 16 millones en 2021 y 25,7 millones en 2022.
Dudas en el sector de la construcción
A pesar del crecimiento, varios actores en el sector han expresado su inquietud. Se ha señalado que Aquaterra, una empresa relativamente desconocida, ha obtenido numerosos contratos vinculados al mantenimiento de carreteras, lo que ha suscitado sospechas sobre la integridad de esos procesos de adjudicación. Esta inquietud se ha visto reflejada en testimonios recientes que indican posibles irregularidades, especialmente en el contexto del caso Ábalos.
Declaraciones que alimentan la controversia
En un reciente testimonio, uno de los implicados en el caso, Víctor de Aldama, sugirió que Aquaterra había obtenido contratos de manera sospechosa debido a conexiones familiares en el ámbito político. Dijo: «Una empresa sin ningún tipo de calificativos comienza a adquirir contratos relevantes gracias a relaciones inesperadas», haciendo alusión al vínculo entre un líder de la empresa y el exdirector de Carreteras, Javier Herrero.
Proyectos destacados y su justificación
La empresa ha puesto en primer plano ciertos proyectos adjudicados entre 2019 y 2021, tales como la conservación de la Autopista AP-7 y diversas operaciones en las carreteras de Almería. Estos proyectos se citan como prueba de su actividad en el sector, pero la forma en que han sido obtenidos genera más preguntas que respuestas entre los expertos.
La sombra del escándalo en la construcción
La Audiencia Nacional ha comenzado a investigar a Javier Herrero, exdirector general de Carreteras, por supuestos amaños en la adjudicación de obras. Esta situación ha resaltado la necesidad de una supervisión más estricta sobre cómo son otorgados los contratos de obras públicas y la posible implicación de otras empresas del sector en este tipo de irregularidades.
Comparativa con otras compañías del sector
Otra constructora que ha salido a la luz es MAB (Matías Arrom Bibiloni), que ha visto un crecimiento en sus ventas de 17,4 millones de euros en 2017 a 38,6 millones en 2019. La similitud entre el ascenso de Aquaterra y MAB plantea más interrogantes sobre si estas alzas son resultado de una gestión adecuada o de influencias políticas y económicas.
Necesidad de regulación en el sector
La situación actual en el sector de la construcción sugiere la necesidad urgente de implementar regulaciones más rígidas que promuevan la transparencia y la competencia justa. Las irregularidades en los procesos de adjudicación deben ser abordadas para asegurar que el crecimiento de empresas como Aquaterra no esté manchado por prácticas cuestionables.
Conclusión: Un futuro incierto para Aquaterra
Las cifras de crecimiento de Aquaterra son impresionantes, pero el trasfondo de su ascenso plantea serias dudas. Con investigaciones en curso y el escrutinio del sector, el futuro de la empresa podría depender de su capacidad para demostrar que su crecimiento ha sido el resultado de una gestión legítima. La necesidad de una revisión más exhaustiva de las prácticas en la contratación pública se vuelve indispensable para restaurar la confianza en el sector de la construcción.


