sábado, abril 25, 2026
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Sara Aznar, la hija de Peru y socia en bares de Madrid

La historia de Sara Aznar en el mundo de la hostelería

Sara Aznar ha trazado un camino notable en el ámbito de la hostelería en Madrid, convirtiéndose en una figura clave detrás de dos de los bares más reconocidos de la capital: El Viajero y Los 33. A sus 38 años, su vinculación con el sector gastronómico es evidente, no solo como empresaria, sino también como una profesional con una rica historia familiar en la industria.

Un legado familiar en la hostelería

La relación que Sara tiene con la gastronomía y la hostelería no surge de la nada; es parte de un legado familiar. Su padre, Peru Aznar, es un conocido enólogo, lo que ha influenciado su pasión por la buena comida y el vino. Esto, sumado a las enseñanzas de su madre, quien se ha destacado como diseñadora y relaciones públicas, ha moldeado su enfoque en los negocios.

El impacto de El Viajero

Uno de los logros más destacados de Sara es El Viajero, un bar que ha capturado la atención tanto de los locales como de los turistas. Ubicado en el barrio de La Latina, este establecimiento no solo es conocido por su ambiente acogedor y plantas que adornan su azotea, sino también por una carta que ofrece una experiencia culinaria única. La popularidad del lugar se traduce en largas colas de espera, lo que demuestra el reconocimiento creciente del espacio en la escena madrileña.

Desde camarera a empresaria

Sara comenzó su andanza en el negocio de la hostelería como camarera en El Viajero, donde, guiada por su madre, fue asumiendo responsabilidades con el tiempo. Esta experiencia le permitió cocinar y aprender de quienes la rodeaban, así como tomar decisiones importantes sobre el funcionamiento del bar. Esta formación no fue solo práctica; fue vital para desarrollar un entendimiento profundo que más tarde aplicaría como manager.

La creación de Los 33

En su afán por innovar y expandir su influencia en el sector, Sara junto a su marido, apertura Los 33, un restaurante que ha generado gran revuelo no solo por su oferta culinaria, sino también por su diseño íntimo y acogedor. La esperada experiencia gastronómica que ofrecen ha ocasionado que las reservas tengan listas de espera que pueden alcanzar incluso los cinco meses. Su éxito no es casualidad; refleja la tendencia creciente por experiencias exclusivas y de calidad en la hostelería moderna.

Relaciones familiares y apoyo mutuo en el negocio

Uno de los componentes más interesantes en la historia de Sara es su relación con Samantha Vallejo-Nágera, su madrastra, quien es una reconocida figura en el mundo de la cocina. A pesar de la distancia generacional y de sus distintos caminos profesionales, han forjado una colaboración enriquecedora, donde el apoyo mutuo ha sido clave. Vallejo-Nágera ha sido fundamental en la carrera de Sara, ayudando a proporcionar visibilidad y prestigio a sus negocios.

Una boda singular y una visión a futuro

El vínculo de Sara con su esposo, Ignacio Ventosa Albert, también destaca la conexión entre negocios y relaciones personales. Su romántica boda en Segovia fue una celebración que simbolizó no solo su amor, sino también su compromiso en el mundo empresarial. Con una visión compartida, han realizado diversos proyectos, incluyendo una agencia de comunicación, que busca potenciar la escena hostelera madrileña con creatividad y autenticidad.

Conclusión: Un futuro prometedor en la hostelería

La trayectoria de Sara Aznar ejemplifica cómo la fusión de pasión, esfuerzo y legado familiar pueden dar lugar a un impacto significativo en la gastronomía. A medida que avanza en su carrera, con proyectos nuevos y emocionantes en mente, está destinada a seguir siendo una influencia y modelo a seguir en la vibrante escena de la hostelería de Madrid.

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