Reconfiguración del Poder Interno en Vox
La estructura de poder dentro de los partidos políticos es un ecosistema en constante movimiento, donde las figuras fundacionales no siempre conservan su influencia inicial. Un claro ejemplo de esta dinámica se observa en el reciente desplazamiento de Javier Ortega Smith, uno de los cofundadores de Vox, de sus principales responsabilidades y de la Ejecutiva de la formación. Esta reordenación marca un punto de inflexión en su trayectoria dentro del partido, de la que fue Secretario General y Vicepresidente en sus primeros años.
El proceso de marginalización no ha sido abrupto. Tras haber sido relegado a vocal en enero de 2024, su salida definitiva de la dirección del partido en diciembre del mismo año confirma una estrategia de consolidación de un nuevo núcleo de liderazgo, donde la disciplina interna y la lealtad a la cúpula parecen ser factores determinantes. Este movimiento sugiere una evolución en la visión y la gobernanza interna de Vox.
La Simbología del Reacomodo Parlamentario
Más allá de los despachos, el cambio de estatus de Ortega Smith se ha hecho visible incluso en el Congreso de los Diputados. Su reubicación a las últimas filas del hemiciclo, popularmente conocido como el «gallinero», es más que un simple cambio de asiento: es una representación palpable de su pérdida de peso político. Previamente, ocupaba un puesto destacado, justo detrás del líder Santiago Abascal, en su rol de portavoz adjunto, cargo que ya no ostenta desde noviembre.
Esta reordenación se complementa con la retirada de otras responsabilidades parlamentarias significativas, como las portavocías en comisiones estratégicas de Justicia e Interior. Su escaño de primera fila ha sido ocupado por Carlos Hernández Quero, una figura en ascenso dentro de Vox que, además de asumir la portavocía de Vivienda, ha ingresado en la Ejecutiva del partido, simbolizando un claro relevo generacional y de liderazgo emergente.
Tensiones Internas y el Futuro de su Rol Municipal
La cúpula de Vox ha atribuido el declive de Ortega Smith a episodios interpretados como «desafíos» a la línea oficial. Su asistencia a la presentación de un ‘think tank’ de Iván Espinosa de los Monteros, quien también tuvo discrepancias con la dirección, y su presencia en el desfile militar del 12 de octubre, cuando el propio Abascal optó por no asistir en protesta contra el Gobierno, habrían sido factores que contribuyeron a su marginalización. Estos gestos podrían haber sido vistos como actos de desalineación que rompían con la cohesión interna.
Aunque Javier Ortega Smith aún mantiene su cargo como portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid y ha expresado su deseo de postularse nuevamente en 2027, las fuentes internas del partido ponen en duda seriamente la probabilidad de su reelección para dicho puesto. Este escenario sugiere un posible fin a su prominencia política a todos los niveles, dejando abierta la incógnita sobre su futuro en la esfera pública y dentro de la formación que ayudó a crear.


