Un informe pericial atribuye el colapso de la pasarela de El Bocal a la corrosión y a la falta de mantenimiento estructural
SANTANDER — El colapso de la pasarela costera de El Bocal, ocurrido el pasado 3 de marzo y que resultó en el fallecimiento de seis estudiantes y heridas graves a una séptima persona, fue causado por la rotura de un herraje debido a la corrosión. Según el informe del perito judicial designado por el Juzgado de Instrucción número 1 de Santander, la estructura sufrió un fallo en la unión de apoyo de las vigas secundarias sobre las principales tras perder su sección resistente por el ambiente marino.
El documento, elaborado por un ingeniero de Caminos tras una inspección técnica realizada el pasado mes de abril, concluye que la causa técnica del siniestro reside en un «cortante vertical sobre el herraje». El perito detalla que la rotura se produjo específicamente en la zona de pliegue de la chapa, la cual presentaba un estado de degradación tan avanzado que los restos metálicos se deshacían al tacto durante la toma de muestras en el lugar de los hechos.
En cuanto a la gestión de la infraestructura, construida en 2014, el informe pericial es crítico con la conservación de la misma. El experto señala que «no hay constancia de la existencia de un plan de mantenimiento» y califica de «insuficiente» el cuidado recibido. Asimismo, califica de «negligente» la labor de inspección previa al accidente, poniendo en duda que se hubieran realizado las revisiones técnicas necesarias para garantizar la estabilidad de la estructura.
El informe también analiza la última intervención realizada por la Demarcación de Costas en julio de 2024. Según el ingeniero, aquellos trabajos se limitaron exclusivamente a las barandillas para evitar caídas laterales, pero no abordaron la integridad de los elementos estructurales. «No se realizó ninguna actuación sobre la estructura de madera, ni sobre los herrajes, ni sobre la tornillería de las uniones», especifica el texto remitido a la magistrada titular.
Otro de los puntos determinantes del informe señala una posible deficiencia de origen en los materiales empleados. El perito sostiene que, dada la ubicación de la pasarela en un entorno salino y de alta exposición, los herrajes de sujeción deberían haber sido de acero inoxidable. Sin embargo, en el proyecto original figuraba el uso de acero galvanizado, un material con menor resistencia a la corrosión en ambientes costeros, lo que habría acelerado el deterioro de la unión que finalmente colapsó.
Este informe de 59 páginas, que cuenta con un amplio soporte gráfico, constituye una pieza clave en la instrucción judicial para determinar las responsabilidades derivadas del siniestro. La investigación continúa su curso bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción número 1 de Santander.


