Madrid y Barcelona acuerdan priorizar la calidad turística frente al volumen de visitantes
Las ciudades de Madrid y Barcelona han manifestado este viernes una posición conjunta respecto al futuro del sector turístico, situando la calidad del gasto y el impacto social por encima del incremento en el volumen de visitantes. En un encuentro organizado por El Economista y la Fundación «la Caixa», los responsables de turismo de ambas capitales han abogado por un modelo de gestión que garantice la sostenibilidad de la actividad y la convivencia armónica con los residentes.
Héctor Coronel, director de turismo del Ayuntamiento de Madrid, ha detallado la transformación estratégica iniciada por la capital desde 2019. Según las cifras aportadas, este enfoque ha permitido un incremento del 92% en el gasto del turismo internacional, alcanzando una cifra cercana a los 18.000 millones de euros. La estrategia madrileña se sustenta en la desestacionalización a través de segmentos específicos como el turismo de negocios, el deporte de élite, los grandes eventos musicales y la industria audiovisual.
En este sentido, el turismo MICE (negocios y eventos profesionales) se ha consolidado como un motor económico clave para Madrid, con un impacto directo de 2.700 millones de euros y una repercusión indirecta de 5.500 millones. Coronel ha destacado asimismo la relevancia de las inversiones en el sector hotelero de lujo, orientadas a atraer perfiles de visitantes con mayor capacidad adquisitiva, y el éxito de convocatorias como la Maratón de Madrid, que genera un retorno económico superior a los 70 millones de euros.
Por su parte, Mateu Hernández, director general de Turisme Barcelona, ha definido el contexto actual de la ciudad condal como un «momento de reinvención». Tras alcanzar un registro de aproximadamente 40 millones de pernoctaciones, el desafío barcelonés se centra en la gestión de la masificación urbana. La prioridad del consistorio catalán es recuperar el apoyo ciudadano mediante políticas activas de limitación y control del crecimiento de la oferta turística.
Entre las medidas implementadas en Barcelona, Hernández ha señalado la decisión de mantener las plazas turísticas totales en 156.000, con un tope estricto de 50.000 camas en apartamentos turísticos. Asimismo, se ha elevado el impuesto turístico hasta los 7,5 euros por noche, una tasa que el pasado ejercicio generó una recaudación de 140 millones de euros. Estos fondos se destinan íntegramente a mejoras en el espacio urbano, la ampliación de la oferta museística y el refuerzo del turismo de congresos.
Ambos responsables han coincidido en la necesidad de diversificar los mercados emisores internacionales para mitigar los efectos de la incertidumbre geopolítica. Si bien los conflictos internacionales pueden afectar a la organización de congresos, también se perciben como una oportunidad para captar nuevos eventos en entornos estables. La conclusión del encuentro subraya que el éxito del sector ya no se mide por récords cuantitativos, sino por la capacidad de consolidar un turismo sostenible que genere valor económico y social real para ambas metrópolis.


