Sánchez insta al desbloqueo del proyecto del futuro caza europeo ante las reticencias de Francia
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha solicitado formalmente la activación definitiva del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), el proyecto conjunto entre España, Francia y Alemania para desarrollar el avión de combate que sustituirá a los actuales Eurofighter y Rafale a partir del año 2040. Durante su llegada a la cumbre informal de líderes de la Unión Europea en Nicosia, el jefe del Ejecutivo ha reclamado que se superen los obstáculos industriales que mantienen paralizada la iniciativa.
La controversia se centra en la intención de la industria de Francia de liderar de forma unilateral el desarrollo del prototipo, una postura que colisiona con el acuerdo de cooperación tripartita vigente. España, que participa con un tercio del proyecto al igual que sus socios, defiende el cumplimiento de los compromisos adquiridos para garantizar la viabilidad del programa y la cohesión de la industria de defensa continental.
«Hay uno de esos tercios, no es España, que parece que tiene algunas dificultades en iniciar esa cooperación», ha señalado Sánchez en referencia implícita a las reticencias de París. El presidente ha enfatizado la necesidad de que el proyecto se desbloquee de manera inmediata para avanzar en el fortalecimiento de las capacidades operativas de la Unión y evitar que el calendario de desarrollo sufra nuevos retrasos.
Para el Gobierno español, el éxito del FCAS es una pieza fundamental en la construcción de la autonomía estratégica europea. El jefe del Ejecutivo ha vinculado este desarrollo industrial con su defensa de un modelo de defensa común, subrayando que Europa requiere capacidades industriales «a la escala de las exigencias que requiere este momento tan difícil» y que permitan caminar hacia la creación de un ejército europeo.
Este nuevo llamamiento se suma a las advertencias realizadas previamente por Alemania, país que ha instado a respetar los contratos firmados ante la presión de la industria francesa por obtener una posición de preeminencia. El Ejecutivo español ya manifestó el pasado mes de enero la urgencia de que las discrepancias entre los socios se resuelvan de forma definitiva para no comprometer el futuro de la defensa aérea del bloque comunitario.


