Estados Unidos restringe la actividad de los enlaces militares de España en el Pentágono tras el veto al uso de las bases
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha iniciado una serie de medidas restrictivas contra los representantes militares de España acreditados ante el Pentágono. Esta decisión se produce como respuesta directa a la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez de permitir el uso de las bases de utilización conjunta de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz), así como del espacio aéreo nacional, para el despliegue de las fuerzas estadounidenses en el marco de las hostilidades contra Irán.
Según fuentes castrenses, el equipo dirigido por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha procedido al cambio de ubicación de los despachos asignados a los dos enlaces españoles en Washington: un capitán de navío de la Armada y un teniente coronel del Ejército de Tierra. Los oficiales han sido trasladados a una zona del edificio donde se ha limitado la recepción de información clasificada sobre las operaciones militares en curso, una situación que fuentes internas describen como una pérdida de la condición de socio preferente en el intercambio de inteligencia.
En el ámbito diplomático y de la Alianza Atlántica, la Administración Trump ha sondeado la posibilidad de suspender la participación de España en la OTAN como medida de presión. Un correo interno del Departamento de Guerra, difundido inicialmente por agencias internacionales, revela la frustración de Washington ante la falta de colaboración en derechos de acceso, base y sobrevuelo. No obstante, la propia organización transatlántica ha recordado que el Tratado de Washington no contempla mecanismos jurídicos para la expulsión o suspensión de un Estado miembro.
Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido la fiabilidad de España como aliado, subrayando el despliegue actual de más de 3.000 militares en nueve misiones distintas de la Alianza en territorios como Eslovaquia, Rumanía, el mar Negro y el Atlántico Norte. Robles ha calificado a España como un «socio serio» y ha puesto en valor el compromiso de las Fuerzas Armadas en la estructura de mando aliada, donde España mantiene puestos de relevancia en cuarteles generales de Bélgica, Italia y Estados Unidos.
Pese a la defensa institucional, la situación de tensión comienza a afectar a los relevos y nombramientos en el exterior. Aunque el cese de altos mandos españoles en la OTAN requeriría el consenso de los 32 países miembros, fuentes militares advierten de que futuros candidatos españoles podrían sufrir vetos en procesos selectivos. Ejemplo de esta incertidumbre es la situación del teniente general Ramón Armada en el cuartel de Nápoles y el reciente nombramiento del general de brigada Manuel García como enlace en el Mando Central de EE. UU. (Tampa), cuya labor podría verse limitada por las restricciones de acceso a información confidencial impuestas por Washington.
El objetivo de estas acciones, según documentos internos del Pentágono, no sería el cierre de las instalaciones militares en Europa, sino el envío de un mensaje político y simbólico a los aliados que se han distanciado de la estrategia operativa estadounidense en el Golfo Pérsico. La restricción de información y la marginación administrativa en el Pentágono representan, por el momento, la fase más tangible de este distanciamiento en la relación bilateral de defensa entre Madrid y Washington.


