El Congreso de Brasil rechaza el veto de Lula y avala la reducción de penas por golpismo
El Congreso de Brasil ha revocado este jueves el veto presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva a una normativa que permite reducir las penas impuestas por delitos relacionados con intentos de golpe de Estado. Esta decisión legislativa abre el camino para una revisión de las condenas emitidas por el Tribunal Supremo contra el expresidente Jair Bolsonaro y cientos de sus seguidores vinculados a los sucesos de enero de 2023.
La votación registró una mayoría amplia en ambas cámaras del Parlamento. El Senado rechazó el veto presidencial por 49 votos frente a 24, mientras que en la Cámara de Diputados el resultado fue de 318 votos a favor de la anulación frente a 144 defensores de la postura del Ejecutivo. Con este resultado, el Legislativo ratifica una ley aprobada originalmente en diciembre con el respaldo de sectores de la derecha y el centro político.
La nueva normativa impide la acumulación de penas por crímenes de naturaleza similar y acelera el proceso de progresión hacia el estatus de régimen semiabierto. De acuerdo con el análisis de expertos jurídicos, Jair Bolsonaro, quien fue condenado por el Tribunal Supremo a 27 años de cárcel, podría beneficiarse de esta medida saliendo del régimen cerrado en un plazo de entre dos y cuatro años, lo que representa una reducción considerable respecto a la sentencia original.
Durante el debate parlamentario se manifestaron posturas contrapuestas sobre la naturaleza de la ley. El senador Sérgio Moro defendió la anulación del veto calificando la medida como una cuestión de justicia y describiendo las condenas previas como desproporcionadas. En contraste, la diputada Gleisi Hoffmann, presidenta del Partido de los Trabajadores, argumentó que la norma atenta contra la Constitución y minimiza la gravedad de la intentona golpista, advirtiendo sobre el riesgo de repetición de estos actos en el futuro.
El trasfondo judicial de esta decisión se remonta a la sentencia del Tribunal Supremo que señaló a Bolsonaro como líder de un intento de golpe de Estado tras los comicios de 2022. Dichas acciones culminaron el 8 de enero de 2023 con el asalto a las sedes del Congreso, el Supremo y la Presidencia en Brasilia. Actualmente, el expresidente se encuentra en régimen de prisión domiciliaria temporal por motivos de salud, tras haber cumplido un periodo inicial de reclusión de 120 días.
Este pronunciamiento del Congreso representa el segundo revés político de relevancia para el Gobierno de Lula da Silva en la misma semana, tras el rechazo del Senado a su candidato para el Tribunal Supremo. La debilidad de la coalición gubernamental en un Parlamento de mayoría conservadora se produce en un contexto de alta tensión política, ante la proximidad de un proceso electoral que las encuestas sitúan en un empate técnico entre las principales fuerzas del país.


