Infantino ratifica la participación de Irán en el Mundial 2026 pese a las tensiones diplomáticas
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha confirmado la presencia de la selección de Irán en la próxima Copa del Mundo de 2026, que se celebrará de forma conjunta en Estados Unidos, Canadá y México. Durante el congreso anual del organismo en Vancouver, el máximo responsable del fútbol mundial dio por hecho que el combinado persa podrá ingresar en territorio estadounidense sin impedimentos, a pesar de la escalada de conflictos en Oriente Próximo y el deterioro de las relaciones bilaterales entre Teherán y Washington.
Infantino apeló al carácter diplomático del deporte para justificar la integración de todos los clasificados. «La FIFA une al mundo», declaró el mandatario, quien subrayó la necesidad de utilizar el torneo como un mecanismo de cohesión en un escenario internacional marcado por las hostilidades. Según el presidente de la federación internacional, el fútbol debe servir para tender puentes en un momento donde «ya hay suficientes problemas» globales, restando peso a las dudas sobre posibles bloqueos de visados.
La incertidumbre sobre la participación iraní se había acrecentado en los últimos meses debido a la inestabilidad geopolítica en la región. Las tensiones alcanzaron un punto crítico tras las operaciones militares ordenadas desde la Casa Blanca y las posteriores represalias de Teherán, que incluyeron movimientos estratégicos en el estrecho de Ormuz. En este contexto, el ministro de Deportes de Irán, Ahman Donyamali, llegó a manifestar el pasado mes de marzo que no se daban las condiciones necesarias para acudir a la cita mundialista, señalando directamente la responsabilidad de Washington en la muerte del líder supremo Alí Jameneí.
El calendario del torneo, programado entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, estipula que Irán deberá disputar sus encuentros de la fase de grupos en sedes ubicadas dentro de Estados Unidos. A pesar de las reticencias iniciales expresadas por las autoridades iraníes y la complejidad del entorno de seguridad, la FIFA mantiene el plan logístico original, confiando en que el protocolo deportivo prevalezca sobre las restricciones diplomáticas derivadas del conflicto.
De esta manera, el organismo rector del fútbol internacional busca blindar la competición de interferencias políticas externas, garantizando que todos los equipos que logren su clasificación deportiva tengan asegurado el acceso a las sedes norteamericanas. La resolución de este conflicto de intereses será clave para el desarrollo de un mundial que, por primera vez, contará con 48 selecciones y tres países anfitriones.


