Trump anuncia la eliminación de aranceles al whisky escocés tras la visita de Estado de Carlos III
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves su decisión de suprimir los aranceles y las restricciones comerciales aplicadas al whisky escocés. La medida, comunicada tras la conclusión de la visita de Estado del rey Carlos III y la reina Camila, tiene como objetivo declarado fortalecer los vínculos bilaterales y facilitar un flujo comercial más dinámico con la industria del bourbon de Kentucky.
A través de su red social, Truth Social, el mandatario estadounidense vinculó directamente este giro en la política comercial con la presencia del monarca británico en Washington. Según detalló Trump, la resolución se tomó «en honor a los Reyes del Reino Unido», quienes finalizaron este jueves su primera visita oficial al país desde la coronación, enmarcada en la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de los Estados Unidos.
Durante su estancia, Carlos III protagonizó un discurso histórico ante el Congreso de los Estados Unidos, siendo el primer monarca británico en dirigirse a las cámaras legislativas desde que lo hiciera su madre, Isabel II, en 1991. En su intervención, el soberano hizo un llamamiento a la reconciliación y defendió la relevancia de la alianza estratégica entre Londres y Washington, así como el papel de la OTAN en la seguridad internacional.
Este gesto arancelario se produce en un contexto de complejidad diplomática. La administración de Trump ha mantenido tensiones recientes con el Gobierno del primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, motivadas por las discrepancias respecto a la implicación militar en el conflicto con Irán. Mientras el presidente estadounidense ha cuestionado la postura de Downing Street, ha mantenido simultáneamente un tono de cordialidad y deferencia hacia la figura del monarca.
Desde el punto de vista comercial, la eliminación de gravámenes busca estabilizar el sector de las bebidas espirituosas, que ha sido objeto de disputas transatlánticas en años previos. Trump señaló que esta apertura facilitará una relación «más fluida» para los productores estadounidenses, particularmente para el sector del bourbon, al reducir las barreras de entrada recíprocas en el mercado británico.
La visita real concluyó con una cena de gala en la Casa Blanca, donde el presidente y la primera dama, Melania Trump, ejercieron de anfitriones. El mandatario subrayó su admiración por la monarquía británica, recordando los vínculos personales de su propia familia con Escocia y destacando la importancia de mantener la «relación especial» entre ambas naciones por encima de las coyunturas políticas actuales.


