El Primero de Mayo marca el inicio del debate electoral en Andalucía con un cruce de reproches sobre empleo y derechos sociales
Las movilizaciones del Día Internacional de los Trabajadores se han convertido este viernes en un escenario de confrontación política ante la proximidad de los comicios en Andalucía. Mientras los representantes del Gobierno central y las fuerzas de izquierda han centrado sus mensajes en la movilización del voto y la consolidación de derechos laborales, el Partido Popular ha cuestionado la gestión económica del Ejecutivo, denunciando la pérdida de poder adquisitivo de las familias y la carga fiscal sobre los trabajadores.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha participado en la manifestación central celebrada en Málaga, acompañada por el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo. Durante su intervención, Díaz ha hecho un llamamiento explícito a la participación electoral, especialmente dirigida a la población trabajadora andaluza, los jóvenes y las mujeres. «No da igual quién gobierne», ha reiterado la ministra, enfatizando que la continuidad de los avances en materia laboral depende de la configuración de los próximos gobiernos.
Desde la capital, el ministro Óscar López ha defendido la gestión del Gobierno de coalición, calificando de «orgullo» la labor realizada en defensa de un orden justo y reglas claras para los trabajadores. En una línea similar, la ministra Elma Saiz ha asegurado que España continuará avanzando en protección social mediante el diálogo social, advirtiendo que no se deben dar «pasos atrás» en las conquistas alcanzadas durante la presente legislatura.
Por su parte, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha ofrecido una visión crítica de la situación actual. Feijóo ha lamentado que el trabajo se haya convertido en una «carrera de obstáculos» debido al incremento de costes e impuestos. El líder de la oposición ha señalado que no es aceptable que la recaudación del Estado aumente mientras los recursos de las familias disminuyen, defendiendo que la política económica debe garantizar que el empleo sirva para vivir y no exclusivamente para sufragar cargas fiscales.
En el ámbito de las formaciones a la izquierda del PSOE, la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, ha aprovechado la jornada para proponer la convocatoria de una huelga general. Montero ha centrado su discurso en la problemática de la vivienda y el coste de la vida, argumentando que el aumento de los alquileres y los precios básicos neutraliza las subidas salariales. Según la representante de Podemos, es necesaria una movilización social para forzar cambios estructurales en la distribución de la riqueza.
La situación específica de Andalucía ha ocupado un lugar central en los discursos de los candidatos regionales. José Ignacio García, de Adelante Andalucía, ha criticado el «triunfalismo» de la Junta de Andalucía, señalando que la comunidad concentra actualmente el 25 % de los desempleados de todo el Estado, un punto más que al inicio de la legislatura de Juanma Moreno. García ha calificado la situación de «precaria» y ha instado a abandonar los mensajes optimistas que, a su juicio, no se corresponden con la realidad de las cifras de paro y emigración.
Finalmente, Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía, ha denunciado la gestión de los fondos destinados a políticas activas de empleo. Según Maíllo, la Junta ha dejado sin ejecutar más de 1.500 millones de euros en los últimos ocho años, de los cuales 430 millones corresponderían solo al ejercicio anterior. El candidato ha propuesto la puesta en marcha del «mayor plan de empleo de la historia» de la región, enfocándose en reducir la tasa de paro juvenil, que se sitúa cerca del 32,4 %, y en combatir la siniestralidad laboral.


