Andy Morales revela complicaciones de salud mental y tensiones creativas tras la disolución de Andy y Lucas
El cantante Andy Morales ha hecho públicos los desafíos de salud mental y las desavenencias profesionales que marcaron el final de su trayectoria junto a Lucas González. En declaraciones recientes, el artista confirmó que el cierre de la gira de despedida del dúo, que concluyó oficialmente en Madrid, estuvo condicionado por un episodio de crisis de ansiedad que requirió atención hospitalaria urgente apenas horas antes de su última actuación en la capital.
Morales detalló que, durante la jornada del concierto de clausura, sufrió un ataque de ansiedad de alta intensidad que motivó su traslado al Hospital 12 de Octubre. Según el relato del intérprete, recibió asistencia médica y farmacológica —incluyendo la administración de ansiolíticos— para poder cumplir con los compromisos contractuales y presentarse ante el público. El cantante subrayó que, a pesar de las circunstancias clínicas registradas en el parte médico a las 17:30 horas, se reincorporó a las pruebas de sonido poco después para iniciar el recital a las 20:00 horas.
Esta revelación se enmarca en un historial de salud mental que, según Morales, se extiende desde el año 2007. El artista reconoció que mantiene un seguimiento psiquiátrico y psicológico regular para gestionar las presiones inherentes a la exposición pública y la industria musical. En su análisis, describió la dificultad de separar la esfera personal de la figura pública, señalando que la responsabilidad profesional y la inestabilidad propia del sector han sido factores determinantes en su estado actual, por el cual continúa bajo tratamiento.
En el plano estrictamente profesional, Morales profundizó en las causas que precipitaron la disolución de la formación musical después de dos décadas. El cantante atribuyó el desgaste a diferencias creativas y económicas insalvables. Según su versión, las tensiones se agravaron debido a la gestión del repertorio; Morales sostiene que su actividad como compositor generó fricciones relacionadas con el reparto de ingresos editoriales, lo que derivó en un estancamiento de la producción discográfica.
Asimismo, el intérprete vinculó el final de su contrato con la multinacional Sony a estas discrepancias internas. Según Morales, la negativa de su compañero a grabar parte del material propuesto por él llevó a la discográfica a otorgarles la carta de libertad, ante la imposibilidad de avanzar en nuevos proyectos conjuntos. Este desgaste administrativo y artístico habría sido el detonante final de una relación que, en la actualidad, el cantante describe como inexistente en el ámbito personal.
Finalmente, Morales descartó de manera tajante cualquier posibilidad de reencuentro futuro en los escenarios. El artista enfatizó que su prioridad actual reside en la estabilidad familiar y la preservación de su salud mental, situando su bienestar personal por encima de los beneficios económicos que podría reportar una eventual vuelta del dúo. Tras el cierre de esta etapa, Morales se enfoca en su carrera en solitario, buscando un equilibrio profesional fuera de la estructura que mantuvo durante los últimos veinte años.


