Israel califica de «arbitraria» la decisión de la Unión Europea de sancionar a colonos en Cisjordania
El Gobierno de Israel ha expresado este lunes su firme rechazo a la resolución adoptada por la Unión Europea para imponer sanciones contra ciudadanos y organizaciones israelíes radicados en asentamientos de Cisjordania. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, calificó la medida de «arbitraria y política», denunciando que la disposición europea intenta establecer una comparación institucional entre civiles israelíes y los integrantes del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás).
La reacción diplomática se produjo apenas minutos después de que los 27 Estados miembros de la Unión Europea dieran luz verde a un paquete de sanciones motivado por la violencia ejercida en los asentamientos. Según el titular de Exteriores israelí, la decisión carece de fundamento jurídico y se basa estrictamente en divergencias ideológicas, lo que a su juicio representa una «equivalencia moral completamente distorsionada» que resulta inaceptable para la administración de Benjamín Netanyahu.
Desde el Ministerio de Exteriores se ha reivindicado el derecho histórico y moral del pueblo judío a establecerse en el territorio de Cisjordania. Saar subrayó que el Estado de Israel «seguirá defendiendo» el establecimiento de sus ciudadanos en lo que considera su patria ancestral, amparándose en un derecho que calificó de «documentado y duradero». Asimismo, enfatizó que ningún actor internacional tiene la potestad de anular este derecho mediante la imposición de sanciones externas.
Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, celebró el consenso alcanzado en el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) celebrado en Bruselas. Kallas afirmó que era necesario «pasar a la acción» ante los informes de desalojos, demoliciones y traslados forzosos de población palestina en la región. La representante comunitaria advirtió que el extremismo y el uso de la violencia deben tener consecuencias directas para sus responsables.
El acuerdo de los 27, que ahora deberá ser formalizado jurídicamente, representa un cambio de postura tras meses de bloqueos internos. La decisión se tomó de forma unánime después de que en encuentros previos no se lograra una postura común respecto a las acciones punitivas por las operaciones militares y la expansión de asentamientos en los territorios en disputa. La diplomacia europea busca, con este paso, ejercer presión sobre los focos de inestabilidad detectados en los asentamientos de Cisjordania.
Finalmente, el Gobierno israelí reiteró que la utilización de sanciones para «imponer opiniones políticas» no alterará su hoja de ruta en la región. El cruce de declaraciones marca un nuevo punto de fricción en las relaciones bilaterales entre Tel Aviv y Bruselas, en un contexto de creciente tensión regional y escrutinio internacional sobre las políticas de asentamiento en Oriente Próximo.


