La continuidad de la gira de Amaia Montero queda supeditada a su estado emocional tras las críticas en Bilbao
La cantante Amaia Montero atraviesa un complejo escenario personal tras su regreso oficial a los escenarios con La Oreja de Van Gogh el pasado sábado en el Bilbao Exhibition Centre (BEC). A pesar de la expectación generada por su reaparición tras un prolongado retiro por motivos de salud, la artista vasca se encuentra evaluando su capacidad para completar los compromisos de su gira debido al impacto emocional provocado por las críticas recibidas en redes sociales respecto a su desempeño vocal y escénico.
Según informaciones difundidas en el ámbito de la prensa especializada y programas de actualidad televisiva, el entorno cercano a la intérprete describe su estado actual como de profunda afectación. Los comentarios negativos vertidos en plataformas digitales tras su actuación en Barakaldo han generado una situación de vulnerabilidad en Montero, quien ya había manifestado públicamente haber superado periodos personales de extrema dificultad. Esta coyuntura ha puesto en duda la ejecución del resto del calendario de conciertos previstos para los próximos meses.
Durante la propia actuación inaugural, la cantante reconoció ante los miles de asistentes ciertas irregularidades en la ejecución técnica de algunos temas. Montero admitió, tras interpretar una de sus canciones desde una plataforma elevada, que el resultado no había sido el óptimo desde su perspectiva profesional. «Soy consciente de que lo hago fatal», afirmó sobre el escenario, en un ejercicio de autocrítica que fue inicialmente recibido con muestras de apoyo por parte de los seguidores presentes en el recinto vizcaíno.
Desde la formación musical, el teclista y compositor Xabi San Martín ha salido en defensa del trabajo de su compañera. En declaraciones recientes, San Martín subrayó que el grupo ha dedicado un año a preparar este regreso con un nivel de exigencia «obsesivamente perfeccionista». Asimismo, detalló que Montero se sometió a un entrenamiento vocal específico y técnicas de control de estrés para afrontar la presión mediática del reencuentro con el público, destacando su valentía al asumir la responsabilidad principal del espectáculo.
Analistas del sector musical, como el productor Alejandro Abad, han señalado que el desafío de Montero trasciende lo estrictamente técnico. Según los expertos, la artista se enfrenta a la dualidad de gestionar el afecto masivo de su base de seguidores frente a la comparación con una imagen idealizada de su trayectoria hace dos décadas. A esto se suma el contexto de la reciente salida de Leire Martínez de la banda, lo que ha generado un debate paralelo entre los seguidores sobre la transición entre ambas etapas del grupo.
La banda ya ha implementado ajustes operativos en el repertorio para las próximas citas, incluyendo la modificación de elementos escénicos que pudieron influir en los fallos de entonación detectados en el estreno. No obstante, la realización de los conciertos futuros dependerá de la evolución anímica de la cantante, cuyo entorno advierte que la continuidad del proyecto está vinculada a la mitigación del clima de hostilidad detectado en el entorno digital.


