Hungría pone fin al estado de emergencia y deroga el modelo de gobierno por decreto
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha anunciado de forma oficial el cese del estado de emergencia que regía en el país desde hace seis años, poniendo fin a la facultad del Ejecutivo para legislar de manera extraordinaria. La medida, cuya última prórroga expiró el miércoles 13 de mayo de 2026, marca la transición de Hungría hacia la normalidad institucional y el cierre de un ciclo de gobernanza basado en decretos de excepción iniciado durante la administración de Viktor Orbán.
A través de un comunicado difundido en sus canales oficiales, el mandatario Magyar subrayó que el país recupera su marco legislativo convencional. «El estado de emergencia de guerra en Hungría está llegando a su fin, y con él también ponemos fin a la regla de emergencia basada en los decretos introducidos por el gobierno de Orbán hace seis años. Estamos regresando a la normalidad», afirmó el jefe del Ejecutivo.
El régimen de excepcionalidad ahora derogado tuvo su origen en 2020 para gestionar la crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, en 2022, el gobierno anterior decidió extender su vigencia alegando riesgos humanitarios y de seguridad tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Bajo este amparo legal, el poder ejecutivo emitió más de 170 decretos, una práctica que generó críticas recurrentes por parte de los socios de la Unión Europea y de organismos internacionales, quienes cuestionaron el equilibrio de poderes en el Estado magiar.
A pesar del levantamiento de la emergencia, el Parlamento húngaro ha tomado previsiones para evitar un vacío regulatorio en sectores estratégicos. Mediante una ley aprobada recientemente, se ha garantizado la vigencia de ciertas disposiciones económicas que se consideraron necesarias para la estabilidad del mercado. Entre ellas destacan las ayudas destinadas al sector agrario, los límites a los precios de los combustibles y el control de los márgenes de beneficio en productos de primera necesidad.
La finalización de este periodo excepcional supone un cambio significativo en la arquitectura política de Hungría. Al prescindir de las facultades extraordinarias avaladas por última vez a finales de 2025, el Gobierno actual se compromete a someter todas las futuras disposiciones al debate y aprobación del Parlamento, restaurando el procedimiento legislativo ordinario que había sido desplazado por la urgencia de las sucesivas crisis internacionales.


