Rusia denuncia un ataque masivo con drones en Moscú con un balance de tres fallecidos
Las autoridades de la Federación Rusa han informado este domingo de un ataque con más de 80 aeronaves no tripuladas lanzado por Ucrania contra la capital, Moscú, y sus zonas periféricas. La operación se ha saldado con un balance provisional de tres personas fallecidas y 17 heridos de diversa consideración, según los reportes oficiales de los servicios de emergencia y el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
De acuerdo con la información facilitada, el impacto de los drones ha afectado tanto a infraestructuras estratégicas como a zonas civiles. En la ciudad de Moscú, doce de los heridos fueron alcanzados por la explosión de un dispositivo en una refinería propiedad de Gazprom Neft, instalación clave para el abastecimiento de combustible en la región metropolitana. El resto de las víctimas se registraron en núcleos residenciales tras el impacto de proyectiles en edificios de apartamentos y viviendas particulares.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ha calificado la ofensiva como un «ataque terrorista masivo» dirigido contra objetivos pacíficos. En su declaración, la funcionaria vinculó el financiamiento de estas operaciones a la Unión Europea y responsabilizó directamente al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y a su oficina presidencial. Zajarova criticó asimismo el contexto internacional del conflicto, aludiendo a la exclusión de Rusia de espacios de participación común en Occidente.
Desde Kiev, el presidente Volodimir Zelenski ha defendido la ejecución de la incursión aérea. El mandatario afirmó que el ataque masivo estaba «completamente justificado» y lo describió como un mecanismo de presión para forzar al Gobierno ruso a finalizar la invasión del territorio ucraniano. Según la administración ucraniana, estas acciones forman parte de una estrategia para trasladar las consecuencias del conflicto al centro neurálgico del país vecino.
Este suceso representa uno de los ataques con drones de mayor envergadura contra la capital rusa desde el inicio de las hostilidades. La escalada de tensión coincide con un endurecimiento de la retórica diplomática por parte de Moscú, que continúa señalando el apoyo militar y financiero de las potencias occidentales como el factor determinante en la prolongación de los enfrentamientos en la región.


