La OMS declara emergencia de salud pública internacional ante el brote de ébola en la República Democrática del Congo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado formalmente una «emergencia de salud pública de importancia internacional» tras la confirmación del decimoséptimo brote de virus del ébola en la historia de la República Democrática del Congo (RDC). Hasta la fecha, el organismo internacional contabiliza 88 fallecimientos, entre los que se incluye un ciudadano congoleño en territorio de Uganda, mientras que el Ministerio de Salud de la RDC eleva la cifra a 91 decesos probables.
El foco epidémico se localiza principalmente en la provincia de Ituri, en el noreste del país, donde el Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) confirmó la presencia de la cepa Bundibugyo en 13 de las 20 muestras analizadas. Según los informes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África), se han registrado al menos 246 casos sospechosos en las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara, áreas caracterizadas por un intenso flujo migratorio.
Características de la cepa Bundibugyo y expansión regional
A diferencia de la variante Zaire, la cepa Bundibugyo identificada en este brote presenta una tasa de letalidad de entre el 25% y el 40%, según datos de Médicos Sin Fronteras (MSF). Esta variante representa un desafío clínico adicional, dado que actualmente no existen vacunas ni tratamientos autorizados específicamente para ella, a diferencia de lo que ocurre con la variante Zaire, que es la más mortífera pero cuenta con protocolos de inmunización establecidos.
La propagación del virus ya ha trascendido las fronteras congoleñas. Uganda ha confirmado dos casos en la capital, Kampala, y Sudán del Sur ha reportado un contagio en el estado de Equatoria Occidental. El periodo de incubación del virus oscila entre los 2 y 21 días, manifestándose inicialmente con fiebre, mialgias y cefaleas, evolucionando posteriormente hacia fallos renales, hepáticos y hemorragias internas.
El impacto del conflicto armado en la respuesta sanitaria
La gestión de la crisis sanitaria se ve gravemente obstaculizada por la situación de inseguridad en Ituri, zona donde operan más de un centenar de grupos armados, entre los que destacan la Cooperativa para el Desarrollo del Congo (Codeco) y las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF). La violencia persistente ha generado el desplazamiento interno de más de 273.000 personas, de acuerdo con cifras de la ONU.
Esta inestabilidad dificulta el despliegue de equipos médicos y el seguimiento efectivo de los contactos de los contagiados. Asimismo, el desplazamiento masivo de población favorece las prácticas funerarias inseguras, uno de los principales vectores de transmisión del virus en la región.
Medidas de contención y vigilancia internacional
Ante el riesgo de una propagación a gran escala, los países miembros de la Comunidad de África Oriental (EAC) han activado protocolos de vigilancia reforzada. Ruanda ha procedido al cierre de sus fronteras con la RDC, mientras que Kenia ha intensificado el control de temperatura y la vigilancia epidemiológica en puntos estratégicos como el aeropuerto internacional y la aduana terrestre de Busia.
Por su parte, la OMS ha enviado 18 toneladas de suministros médicos a la zona afectada y la Unión Africana ha desplegado equipos de respuesta rápida. La comunidad internacional mantiene la vigilancia ante el recuerdo de la epidemia de 2014-2016 en África Occidental, que resultó en más de 11.300 muertes y evidenció la necesidad de una intervención coordinada ante este tipo de amenazas biológicas.


