Especialistas del sector de la decoración proponen soluciones técnicas para optimizar las terrazas ante las altas temperaturas
Expertos en interiorismo y rehabilitación han presentado una serie de directrices técnicas dirigidas a transformar las terrazas en espacios de alta eficiencia térmica durante el periodo estival. A través del uso de materiales específicos, el estudio de las corrientes de aire y la implementación de vegetación estratégica, los especialistas buscan reducir el impacto del calor en las viviendas y mejorar la habitabilidad de las zonas exteriores sin recurrir exclusivamente a sistemas de climatización artificial.
David González, director de PortobelloStreet, y María Herranz, directora de Mercado Rehabilitación de Leroy Merlin, coinciden en que la planificación de una terraza funcional debe trascender la estética para enfocarse en la sostenibilidad y el confort ambiental. Según los expertos, la clave reside en la creación de una atmósfera refrescante basada en principios físicos de circulación de aire y protección solar pasiva.
Uno de los pilares fundamentales para el control térmico es la gestión de la radiación solar mediante elementos naturales. La instalación de enredaderas en techos y pérgolas actúa como un aislante biológico que impide el contacto directo de los rayos ultravioleta con las superficies de la vivienda. Este método se complementa con el uso de plantas colgantes dispuestas para generar «semisombras», lo que contribuye a una disminución notable de la temperatura ambiente de forma orgánica.
En el ámbito de la ingeniería del espacio, la circulación del aire se posiciona como un factor estratégico. González advierte de que la ventilación efectiva no se logra mediante la apertura indiscriminada de accesos, sino mediante el estudio del recorrido del viento en la zona. La canalización del aire a través de la disposición estratégica del mobiliario y elementos decorativos permite evitar la acumulación de bolsas de calor, facilitando una renovación constante de la atmósfera en el área de estancia.
En cuanto a la selección de materiales, los especialistas recomiendan sustituir superficies sintéticas, que tienden a retener el calor, por opciones naturales como la madera o la grava. La implementación de alfombras de exterior sobre pavimentos rígidos permite reducir la inercia térmica del suelo, facilitando el tránsito peatonal. Para las estructuras de soporte, se destaca el aluminio por su ligereza, resistencia a la corrosión y escaso mantenimiento, siendo el material idóneo para la arquitectura de toldos y pérgolas modernas.
Por su parte, María Herranz enfatiza la importancia de la protección textil. Para asegurar una barrera eficaz contra la radiación, se recomienda el uso de tejidos acrílicos por su alta resistencia y durabilidad cromática, frente a opciones más económicas como el poliéster, cuya eficacia es temporal. Asimismo, la experta subraya que cualquier intervención debe estar guiada por la orientación solar de la vivienda, optimizando las horas de sombra para reducir la dependencia de dispositivos de aire acondicionado en el interior.
Finalmente, la propuesta técnica se completa con el uso de paletas cromáticas neutras —como el lino, la arcilla o el hueso— y tonos fríos que disminuyen la absorción de calor. La incorporación de plantas aromáticas, como el romero o el jazmín, se sugiere no solo por su valor ornamental, sino por su capacidad para incrementar la percepción sensorial de frescura, consolidando un diseño integral que equilibra la eficiencia técnica con el bienestar del usuario.


