Miles de personas se manifiestan en Madrid para exigir la bajada de los precios del alquiler
Miles de personas han recorrido este domingo las calles del centro de Madrid para reivindicar el derecho a una vivienda digna y exigir medidas urgentes frente a la crisis habitacional. Bajo el lema «La vivienda nos cuesta la vida. Bajemos los precios», la movilización ha denunciado el impacto de los precios del arrendamiento en la economía de las familias y ha reclamado una intervención directa en el mercado inmobiliario.
La marcha, organizada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid con el apoyo de diversos colectivos sociales, partió a las 12:00 horas desde la estación de Atocha en dirección a la zona de Sevilla. Según las estimaciones de los organizadores, la convocatoria ha congregado a unas 80.000 personas en una jornada marcada por la protesta contra lo que denominan el «rentismo» y el vaciamiento de los barrios madrileños.
La manifestación ha contado con una amplia representación institucional y sindical. Entre los asistentes destacaron los secretarios generales nacionales de CC.OO. y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente, acompañados por sus secretarias regionales, Paloma López y Susana Huertas. En el plano político, acudieron la portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto; la eurodiputada de Podemos, Irene Montero; y representantes de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).
El programa de reivindicaciones de la jornada incluye la recuperación de los contratos de alquiler indefinido y una reducción obligatoria de las mensualidades. Paralelamente, los colectivos demandan una subida del salario mínimo y de las pensiones mínimas hasta los 1.500 euros para contrarrestar la pérdida de poder adquisitivo. Según los datos expuestos durante la marcha, el precio del alquiler en la Comunidad de Madrid ha aumentado más de un 50% en los últimos cinco años, situando el coste medio por encima de los 1.500 euros mensuales.
Esta coyuntura económica obliga a los inquilinos a destinar, en promedio, más del 70% de sus salarios al pago de la vivienda. Desde el Sindicato de Inquilinas subrayan que esta estadística se traduce en que tres de cada cuatro días trabajados se destinan exclusivamente a cubrir el coste del arrendamiento, lo que consideran una situación insostenible para la mayoría social.
Durante el transcurso de la movilización, la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, ha realizado un llamamiento a la «desobediencia» como vía legítima para combatir la escalada de precios. Del Río instó a los ciudadanos a no aceptar contratos abusivos y propuso la articulación de una huelga general que paralice las ciudades con el fin de poner límite al negocio inmobiliario. Según la portavoz, las leyes actuales priorizan la especulación sobre el derecho a la vida de los ciudadanos.
La jornada concluyó con la lectura de un manifiesto en el que se instó a las administraciones públicas a adoptar medidas de carácter estructural para garantizar que la vivienda deje de ser un activo de inversión y pase a ser un derecho garantizado, señalando que los avances sociales históricos siempre han requerido de la movilización colectiva frente a legislaciones consideradas injustas.


