El Pentágono reducirá de forma progresiva su presencia de enlaces militares en España
La Administración de Estados Unidos ha comunicado al Ministerio de Defensa de España su decisión de retirar a varios oficiales de enlace destinados en territorio español a partir del próximo verano. Según fuentes militares, la medida consiste en no cubrir las vacantes que dejen los agregados actuales al finalizar sus misiones. Este movimiento se produce en un contexto de tensiones diplomáticas bilaterales y se enmarca en una reestructuración global del gasto de defensa impulsada por Washington antes de la próxima cumbre de la OTAN en Ankara.
La iniciativa responde a la política de reducción de efectivos y optimización de recursos liderada por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth. El objetivo del Departamento de Defensa es reducir el gasto anual en aproximadamente 50.000 millones de dólares. Según la información disponible, esta reducción de oficiales de enlace no afecta exclusivamente a España, sino que se extiende a otros aliados estratégicos como Alemania, Francia, Australia y Japón, lo que sugiere una directriz técnica de ámbito global por parte del Pentágono.
No obstante, la disminución de estos puestos de enlace, ocupados habitualmente por coroneles y tenientes coroneles en los cuarteles generales de los tres ejércitos españoles, podría tener consecuencias en la fluidez de la cooperación militar. Expertos del sector advierten que la menor presencia de representantes estadounidenses podría traducirse en una reducción del intercambio de información estratégica en tiempo real, en virtud del convenio de defensa bilateral que data de 1988.
La relación entre Madrid y Washington ha atravesado momentos de fricción en las últimas semanas, especialmente tras la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases de Morón y Rota, así como del espacio aéreo español, para operaciones vinculadas al conflicto con Irán. Como respuesta, el Pentágono procedió recientemente a la reubicación de los enlaces militares españoles en Washington, restringiendo su acceso a ciertas áreas de información operativa y clasificándolos dentro del grupo de socios con limitaciones informativas.
A pesar de estos desacuerdos, la estabilidad de los altos mandos españoles en la estructura de la OTAN parece garantizada a corto plazo. Puestos de relevancia en el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE) y en mandos conjuntos en Italia y Estados Unidos no corren riesgo inmediato, dado que su relevo requeriría el consenso de los 32 países miembros de la Alianza. La organización ha recordado, además, que el Tratado de Washington no contempla mecanismos legales para la expulsión o suspensión de un Estado miembro.
El escenario futuro para la diplomacia militar española se traslada ahora a las nuevas designaciones. El general de brigada Manuel García asumirá próximamente su puesto como representante de España en el Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) en Tampa, Florida. Fuentes castrenses prevén que su labor se desarrolle en un entorno de acceso restringido a la inteligencia compartida, lo que refleja el enfriamiento de la colaboración técnica en misiones internacionales donde los intereses de ambos países no coinciden plenamente.


