Aminata Touré emerge como figura de consenso para la estabilidad institucional en Senegal
El Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada ha identificado a la ex primera ministra senegalesa, Aminata Touré, como una de las figuras clave para liderar una nueva etapa de estabilidad política en Senegal. Según el reciente «Informe especial Instituto Coordenadas sobre África–Situación Senegal», Touré se posiciona como una opción de consenso tras la crisis institucional derivada de la ruptura entre el presidente Bassirou Diomaye Faye y el destituido primer ministro Ousmane Sonko.
El análisis, publicado este 25 de mayo, advierte que Senegal atraviesa uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. La destitución de Sonko y la consecuente disolución del Gobierno han generado un escenario de incertidumbre que coincide con presiones económicas y una creciente inquietud internacional. El organismo subraya que las próximas horas serán determinantes para el futuro democrático del país, tradicionalmente considerado un referente de estabilidad en África Occidental.
Para el Instituto Coordenadas, la trayectoria de Aminata Touré ofrece las garantías necesarias para facilitar una transición basada en la moderación y la credibilidad exterior. El informe destaca su experiencia previa como primera ministra y ministra de Justicia, además de su sólida carrera en organismos multilaterales y programas de gobernanza a nivel continental, elementos que le otorgan una posición de ventaja para articular el diálogo entre las distintas facciones políticas.
Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente ejecutivo del Instituto Coordenadas, ha señalado que la figura de Touré representa probablemente una de las pocas opciones capaces de conjugar estabilidad, legitimidad democrática y confianza ante los mercados internacionales. La institución considera que su perfil técnico y político es idóneo para reconducir la situación en un contexto de alta sensibilidad social.
Finalmente, el documento resalta que la resolución de la crisis senegalesa tendrá consecuencias directas sobre el equilibrio político y económico de toda la región del Sahel. La capacidad de Senegal para mantener su integridad institucional se percibe como un factor fundamental para la seguridad regional en un momento de gran volatilidad en el África subsahariana.


