Los trastornos mentales se consolidan como la principal causa de discapacidad a nivel mundial
Un exhaustivo análisis internacional publicado en la revista científica The Lancet revela que los trastornos mentales casi se han duplicado desde 1990, afectando en la actualidad a 1.200 millones de personas en todo el mundo. Este incremento sitúa a estas patologías como la principal causa de discapacidad global, superando por primera vez el impacto de enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las afecciones musculoesqueléticas.
El estudio, liderado por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) en colaboración con la Universidad de Queensland, evaluó la prevalencia de 12 trastornos mentales en 204 países y territorios entre 1990 y 2023. Los resultados indican que estas afecciones representaron 171 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) durante el último año registrado, consolidándose como la quinta causa principal de la carga total de enfermedad a nivel global.
La investigación identifica que el aumento reciente está impulsado fundamentalmente por los trastornos de ansiedad y el trastorno depresivo mayor. Desde el año 2019, la prevalencia de la depresión mayor ha crecido un 24 %, mientras que los trastornos de ansiedad han experimentado un alza superior al 47 %. Los expertos asocian este pico a los efectos persistentes del estrés derivado de la pandemia de covid-19, así como a factores estructurales de largo plazo, tales como la pobreza, la inseguridad y la disminución de la cohesión social.
En términos demográficos, el informe destaca que los trastornos mentales afectan de manera desproporcionada a las mujeres y a los jóvenes. En 2023, 620 millones de mujeres vivían con algún trastorno mental, frente a 552 millones de hombres. Asimismo, la prevalencia alcanza su punto máximo en el grupo de edad de entre 15 y 19 años, un periodo crítico que condiciona el desarrollo educativo, laboral y social de los individuos.
Geográficamente, la carga de enfermedad ha aumentado en todas las regiones, aunque con patrones diferenciados. Mientras que áreas de altos ingresos como Europa Occidental y Australasia registran las tasas de carga más elevadas, se han observado incrementos significativos en África subsahariana occidental y el sur de Asia. El impacto se extiende más allá del paciente, afectando la productividad laboral y generando una presión creciente sobre los recursos gubernamentales y los sistemas de salud pública.
Finalmente, el estudio pone de manifiesto una profunda brecha en el acceso al tratamiento. Los datos estiman que solo el 9 % de las personas con depresión mayor reciben una atención mínimamente adecuada a nivel mundial. En la mayoría de los países, la cobertura de tratamiento es inferior al 5 %, y solo naciones como Australia, Canadá y los Países Bajos superan el 30 %. Los autores concluyen que abordar este desafío requerirá una inversión sostenida en salud mental y una acción global coordinada para proteger a las poblaciones más vulnerables.


