Fractura sindical en la huelga educativa valenciana tras el acuerdo salarial parcial con el Consell
La huelga indefinida del profesorado en la Comunidad Valenciana ha entrado en una fase de marcada división interna tras el acuerdo parcial alcanzado este lunes entre la Generalitat Valenciana y los sindicatos ANPE y CSIF. El pacto, que contempla mejoras retributivas y de condiciones laborales, ha desencadenado una campaña de críticas y llamamientos al boicot contra ambas organizaciones por parte de sectores de la izquierda sindical que mantienen las movilizaciones.
La ruptura del bloque sindical se ha manifestado a través de una intensa actividad en redes sociales y grupos de docentes, donde circulan mensajes que instan a cancelar afiliaciones y penalizar electoralmente a ANPE y CSIF en los comicios de 2026. Estas comunicaciones, redactadas en algunos casos con un fuerte componente ideológico y referencias identitarias, califican de «impostores» a los firmantes y recomiendan el trasvase de afiliados hacia los denominados «sindicatos de clase», citando expresamente a Comisiones Obreras (CCOO) como alternativa.
El acuerdo que ha motivado la controversia establece una subida salarial progresiva de 200 euros mensuales para el profesorado: un incremento de 75 euros este año, otros 75 en 2027 y los 50 restantes en enero de 2028. Asimismo, el texto incorpora la concesión de seis días de libre disposición, de los cuales dos serán lectivos. Desde la Administración autonómica se ha defendido que este paso sitúa a los docentes valencianos entre los mejor remunerados de España, logrando el respaldo de dos de las organizaciones con mayor implantación en el sector.
Por el contrario, los sindicatos CCOO, UGT y STEPV han rechazado la propuesta al considerarla insuficiente y mantienen la convocatoria de huelga. Según estas organizaciones, el conflicto trasciende la cuestión económica y debe abordar problemas estructurales del sistema educativo. El principal punto de fricción sigue siendo la reducción de las ratios de alumnos por aula, con una demanda sindical de 15 estudiantes en Infantil y 20 en Educación Secundaria y Bachillerato, frente a la propuesta más gradual de la Conselleria de Educación.
El clima de tensión se produce en un contexto de presión política para el Consell presidido por Juanfran Pérez Llorca, tras la manifestación del pasado sábado que congregó a más de 30.000 personas en Valencia. La Generalitat, que confiaba en que el desgaste del paro debilitara la movilización, se enfrenta ahora a un escenario de interlocución fragmentada mientras el conflicto educativo se consolida como el primer gran frente social de la legislatura.
Las negociaciones entre la Generalitat y el conjunto de las fuerzas sindicales se reanudarán esta tarde en la sede de la Consejería de Educación. El encuentro se desarrollará bajo un clima de enrarecimiento institucional, condicionado por las campañas de señalamiento público hacia los sindicatos firmantes y la persistencia de los bloqueos en las reivindicaciones relativas a la gestión de los centros y la carga lectiva del profesorado.


