Albares aboga por una «voz única» de la UE frente a Rusia y ve prematura la designación de un enviado especial
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha rebajado este jueves las expectativas sobre la creación inmediata de la figura de un enviado especial de la Unión Europea para mediar con Rusia. Durante su intervención previa a la reunión informal de ministros de Exteriores en Chipre, el jefe de la diplomacia española ha subrayado que la prioridad estratégica debe ser el enfoque unitario de los Veintisiete por encima de los nombres propios.
Según ha explicado el ministro, la reflexión sobre el formato de representación europea en posibles conversaciones con Moscú se encuentra todavía en una fase «muy incipiente». Albares ha enfatizado que cualquier iniciativa diplomática en este sentido debe coordinarse de manera estrecha y previa con el Gobierno de Ucrania, respetando su soberanía y su capacidad de decisión sobre el futuro del conflicto.
En cuanto a la necesidad de un enviado especial, el titular de Exteriores ha sugerido que las estructuras institucionales actuales podrían ser suficientes para asumir dicha tarea. «No podemos salir cada uno en una dirección distinta», ha advertido, señalando que la UE ya dispone de canales propios, como la figura de la Alta Representante para la Política Exterior, Kaja Kallas. Para el ministro, el objetivo fundamental es evitar la dispersión de mensajes y garantizar que la Unión actúe bajo una plataforma cohesionada.
Respecto a los perfiles que han trascendido en el debate público en los últimos días —entre los que figuran la excanciller alemana Angela Merkel o el expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi—, Albares ha reconocido su solvencia y capacidad para el encargo. No obstante, ha precisado que «ninguno de esos nombres ha estado ni de cerca ni de lejos en la mesa» de negociación formal, reiterando que el proceso se halla en un estado preliminar.
Finalmente, el ministro ha reafirmado que la Unión Europea debe supeditar sus acciones a la voluntad de Kiev. «Son ellos quienes deben decirnos qué hacer», ha sentenciado, tras recordar que Ucrania cuenta con un gobierno elegido democráticamente. Albares ha concluido que la posición española y europea debe centrarse en secundar los tiempos y decisiones del país agredido, siempre bajo el principio de unidad de acción entre los Estados miembros.


