EE.UU. e Irán alcanzan un preacuerdo para la reapertura del estrecho de Ormuz y la extensión del alto el fuego
WASHINGTON D.C. — Las delegaciones negociadoras de Estados Unidos e Irán han formalizado un principio de acuerdo orientado a restablecer la libre navegación en el estrecho de Ormuz y prorrogar el cese de hostilidades vigente. Según han confirmado fuentes gubernamentales tras una filtración inicial del medio Axios, el documento se encuentra actualmente a la espera de la validación definitiva por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.
El memorando de entendimiento estipula que el tránsito por el estrecho de Ormuz, punto estratégico para el comercio global de hidrocarburos, se realizará de forma «sin restricciones» y sin la imposición de peajes por parte de las autoridades iraníes. En contrapartida, la administración estadounidense se compromete a levantar el bloqueo marítimo que actualmente afecta a los buques comerciales que operan desde y hacia los puertos de la República Islámica.
En el ámbito de la seguridad internacional, el pacto incluye el compromiso explícito de Teherán de no desarrollar armamento nuclear, una condición calificada como prioritaria por la Casa Blanca. No obstante, las negociaciones técnicas sobre los límites al enriquecimiento de uranio han sido postergadas para una fase posterior, la cual se abordará durante la extensión de 60 días del alto el fuego iniciado el pasado mes de abril.
Como parte de las concesiones recíprocas, Washington ha aceptado debatir el levantamiento de las sanciones económicas vigentes y la liberación de fondos iraníes congelados en el sistema financiero internacional. Este avance diplomático es el resultado de una semana de intensas conversaciones facilitadas por la mediación de Pakistán, en un esfuerzo por desactivar el conflicto bélico que se originó el pasado 28 de febrero.
A pesar de que Irán ya habría comunicado su conformidad con los términos consensuados el pasado martes, el presidente Trump ha optado por no emitir una aprobación inmediata. Esta demora coincide con el surgimiento de críticas internas en el Capitolio, donde varios senadores republicanos han manifestado su rechazo al acuerdo, argumentando que las concesiones en materia nuclear son excesivas y que el aplazamiento del debate sobre el uranio debilita la posición estratégica de Estados Unidos.
El mercado energético internacional permanece atento a la resolución definitiva de este pacto, que de ratificarse, pondría fin al bloqueo de una de las vías fluviales más importantes para el suministro de crudo a nivel mundial y consolidaría un periodo de distensión tras meses de confrontación directa.


