Un informe pericial de la defensa atribuye la muerte de Isak Andic a una incapacidad neuromotora para frenar caídas
La defensa de Jonathan Andic ha presentado ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell un informe pericial técnico y médico que reconstruye las circunstancias del fallecimiento del fundador de Mango, Isak Andic, ocurrido en diciembre de 2024 en Collbató. El documento concluye que el empresario sufrió un patrón de caída condicionado por una «incapacidad neuromotora» preexistente, lo que explicaría la ausencia de reflejos defensivos y de lesiones en las palmas de las manos en el momento del accidente mortal.
El informe, al que ha tenido acceso la prensa, fundamenta sus conclusiones en el análisis cinemático y biomecánico de un incidente previo captado por cámaras de seguridad el 20 de febrero de 2024. En aquella ocasión, Isak Andic sufrió una caída accidental en el vestíbulo de la Mutua Universal de Barcelona que, según los peritos, presenta características idénticas a la secuencia que le provocó la muerte meses después en la montaña de Montserrat.
Patologías previas y patrón de caída
El estudio médico-forense incluido en la pericial destaca que el investigado padecía artrosis en ambas rodillas, una patología que limitaba severamente su capacidad de reacción y la corrección del equilibrio. Según los expertos, esta condición provocaba una pérdida súbita de la verticalidad y un impulso incontrolable hacia adelante, impidiendo al sujeto extender las manos para amortiguar el impacto.
Los peritos sostienen que la falta de lesiones palmares en el cadáver de Isak Andic no se debe a una «inconsciencia inicial» o a una acción de terceros, sino a una disfunción motora documentada. «No fue por sorpresa, sino por una incapacidad para activar el reflejo protector», señala el informe, contradiciendo la hipótesis inicial de la instructora del caso, quien describió el suceso como si la víctima se hubiera deslizado voluntariamente «por un tobogán».
El factor geográfico en el desenlace fatal
La reconstrucción técnica diferencia el escenario de la caída previa en Barcelona del suceso en Collbató. Mientras que en el primer caso la intervención de personas presentes y la superficie plana evitaron consecuencias graves, en Montserrat la misma secuencia se produjo en un sendero con desnivel. Según el informe, el empresario cayó inicialmente por un terraplén deslizante para precipitarse después por un acantilado de 87,91 metros con salientes rocosos.
Este nuevo aporte pericial busca rebatir los argumentos del auto de prisión provisional eludible bajo fianza que pesa sobre Jonathan Andic. La magistrada había basado sus sospechas en la trayectoria ascendente de las lesiones y la ausencia de heridas en las palmas, lo que la llevó a descartar un resbalón común. La defensa, por el contrario, insiste en que la configuración del terreno convirtió una caída idiopática, no letal en condiciones normales, en una secuencia objetivamente mortal.
Con esta prueba, la representación legal del hijo del empresario pretende acreditar la naturaleza accidental del suceso y solicitar la revisión de las medidas cautelares, vinculando directamente el fallecimiento con el historial clínico y la movilidad reducida que presentaba el fundador de la multinacional textil antes del fatal desenlace.


