La Armada francesa incauta un petrolero vinculado a Rusia en el Atlántico por eludir sanciones internacionales
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció este lunes la interceptación del petrolero Tagor por parte de la Armada francesa en aguas del océano Atlántico. La embarcación, que había zarpado desde territorio ruso, se encontraba bajo sanciones internacionales. Según el Elíseo, la operación responde a la estrategia de vigilancia para evitar que buques comerciales financien la ofensiva militar en Ucrania mediante el incumplimiento de las restricciones económicas vigentes.
La operación se llevó a cabo el domingo en alta mar y contó con el apoyo logístico de diversos socios internacionales, entre los que destaca el Reino Unido. Macron calificó de «inaceptable» que este tipo de embarcaciones intenten esquivar las normativas para movilizar recursos en favor de la invasión rusa. «Nuestra determinación es inquebrantable y absoluta», subrayó el mandatario francés a través de sus canales oficiales, defendiendo que la actuación se realizó bajo el «estricto respeto al Derecho del Mar».
El jefe del Estado Mayor del Ejército francés, Fabien Mandon, precisó que la incautación se produjo tras un procedimiento técnico de «verificación de bandera». Durante la inspección, las autoridades confirmaron que el buque Tagor operaba bajo una bandera irregular, lo que facultó a las fuerzas navales para proceder con su detención. Según los informes militares, el navío no solo infringía las sanciones económicas, sino que incumplía las normas básicas de navegación marítima.
Desde el Gobierno francés se ha advertido que estos buques representan, además, un riesgo medioambiental y de seguridad para la navegación global. «Estos buques eluden las sanciones, violan el derecho marítimo y financian la guerra que Rusia libra contra Ucrania», recalcó el presidente Macron, vinculando directamente la actividad de estas embarcaciones con el sostenimiento económico del conflicto bélico en Europa del Este.
Esta intervención militar supone la cuarta incautación de características similares realizada por las fuerzas francesas desde el pasado mes de septiembre. Las autoridades militares indicaron que estas acciones demuestran una «vigilancia constante» contra los actores que intentan eludir el Derecho Internacional en aguas internacionales.
Hasta el momento, las autoridades de la Federación de Rusia no han emitido una respuesta oficial ni declaraciones institucionales respecto a la incautación del Tagor o las acusaciones de irregularidades en su bandera. La operación refuerza la postura de Francia y sus aliados de intensificar la presión marítima sobre las rutas de exportación que abastecen al Kremlin.


