Armengol insta a la Iglesia ante el papa a reparar la «llaga abierta» de los abusos sexuales
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha reclamado este lunes ante el papa León XIV un compromiso firme con las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica. Durante su discurso en la sesión conjunta de las Cortes Generales, la titular de la Cámara Baja ha instado a la institución eclesiástica a proceder con la reparación e indemnización de los afectados para cerrar lo que ha definido como una «llaga abierta» en la sociedad.
La intervención de Armengol, previa a las palabras del pontífice, ha subrayado que el Congreso ha abordado esta problemática en diversas ocasiones a partir del informe presentado por el Defensor del Pueblo. La presidenta ha calificado la atención a las víctimas como una tarea «democrática» y un deber ineludible de justicia, coincidiendo con la expresión utilizada por el propio papa para referirse a la necesidad de suturar esta herida histórica.
En un hemiciclo abarrotado, la presidenta ha extendido su balance de prioridades sociales a la lucha contra la pobreza, la precariedad y todas las formas de violencia, citando expresamente la violencia de género y el racismo. Armengol ha hecho una defensa cerrada de la «dignidad humana», enfatizando la protección de las personas migrantes y de los colectivos más vulnerables, en sintonía con las encíclicas papales sobre justicia social.
Asimismo, Armengol ha enmarcado la visita del pontífice como un acontecimiento de «especial relevancia» en un contexto global de incertidumbre y polarización política. Según la presidenta, la presencia de León XIV en la sede de la soberanía nacional debe interpretarse como un símbolo de que, ante la adversidad, la fortaleza de las instituciones reside en la unión y el acuerdo, principios esenciales para salvaguardar los valores democráticos.
En el tramo final de su discurso, la presidenta del Congreso ha apelado a la restauración del orden internacional basado en el derecho y el humanismo frente al uso de la fuerza. También ha señalado como una «obligación ética» que los avances tecnológicos, especialmente la inteligencia artificial, se pongan al servicio de la humanidad, reafirmando el compromiso de la Cámara con la paz, la cooperación internacional y la defensa de los derechos humanos.


