El Real Madrid afronta tensiones de liquidez tras una caída del 60% en los ingresos previstos del Bernabéu
Florentino Pérez, tras revalidar su mandato en la presidencia del Real Madrid, se enfrenta a un escenario financiero complejo marcado por una significativa desviación en las previsiones de ingresos del Estadio Santiago Bernabéu. Según fuentes cercanas a la entidad, el flujo de caja de la infraestructura se ha situado casi un 60% por debajo de las estimaciones iniciales, una circunstancia que condiciona tanto el plan de fichajes de la nueva temporada como el calendario de amortización de la deuda contraída para la remodelación del recinto.
El desfase presupuestario es notable: mientras que las cuentas para el ejercicio 2025-2026 proyectaban que los ingresos derivados de «socios y estadio» alcanzarían los 402,45 millones de euros —lo que suponía un incremento del 23,1%—, los ingresos reales se habrían estancado en torno a los 170 millones de euros. Esta contracción en la liquidez pone en riesgo operaciones de mercado de alto calado, como la incorporación del futbolista Michael Olise, valorada en 150 millones de euros, y genera incertidumbre sobre la capacidad del club para cumplir con los compromisos financieros sin recurrir a una refinanciación externa.
La principal causa de este descenso en la facturación se atribuye a la suspensión de la agenda de grandes conciertos y eventos no deportivos, motivada por los problemas de insonorización del estadio y las quejas vecinales. A este factor se suma la paralización judicial de las obras de los aparcamientos anexos, un proyecto clave para la generación de ingresos recurrentes que ha visto retrasada su puesta en funcionamiento. Aunque el presupuesto del club ya contemplaba cautela respecto a los grandes eventos, la realidad operativa ha quedado lejos de compensar la inversión realizada.
La situación financiera se agrava al considerar el volumen de la deuda acumulada por la reforma del estadio. El coste total de la obra ha ascendido a 1.170 millones de euros, una cifra que triplica los 500 millones presupuestados originalmente. Para financiar este proyecto, el Real Madrid suscribió tres préstamos sucesivos: 575 millones en 2018, 225 millones en 2021 y 370 millones adicionales en 2023. El calendario de pagos actual exige el desembolso de aproximadamente 30 millones de euros anuales, una obligación que requiere de un flujo de caja robusto y constante.
Cabe recordar que la entidad ya comprometió en 2022 el 30% de los ingresos de explotación del estadio ajenos al fútbol con el fondo de inversión Sixth Street, a cambio de una inyección inmediata de 360 millones de euros por un periodo de 20 años. Este acuerdo, diseñado para dotar de estabilidad a la tesorería durante las obras, limita ahora el margen de maniobra del club para capturar la totalidad de los beneficios generados por las nuevas líneas de negocio, como el museo, el área VIP y la restauración.
Ante este panorama, la junta directiva encabezada por Pérez evalúa diversas estrategias de ajuste. Si la explotación del estadio no logra los niveles de crecimiento previstos para la próxima temporada, la refinanciación de la deuda se presenta como la vía más probable para evitar tensiones en el balance. Por el momento, la institución no ha emitido una respuesta oficial a las consultas sobre la magnitud del impacto económico de estas desviaciones presupuestarias.


