sábado, junio 13, 2026
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Muere la princesa Bajrakitiyabha de Tailandia, hija de Rama X

Fallece la princesa Bajrakitiyabha de Tailandia tras tres años en coma y se abre una incógnita sucesoria

La Casa Real de Tailandia ha confirmado el fallecimiento de la princesa Bajrakitiyabha Narendiradebyavati, hija mayor del rey Maha Vajiralongkorn (Rama X), tras permanecer tres años y medio en estado de coma. La noticia, comunicada de manera oficial el pasado 11 de junio, pone fin a un prolongado periodo de incertidumbre institucional que comenzó en diciembre de 2022, cuando la primogénita sufrió un colapso cardíaco irreversible durante un entrenamiento canino.

El deceso se produjo en el Hospital Chulalongkorn de Bangkok, centro donde la princesa recibía soporte vital permanente desde su ingreso de urgencia. Según los últimos partes médicos, el deterioro progresivo de sus funciones vitales se había agudizado desde finales de mayo, lo que llevó a las autoridades a preparar el anuncio que ha motivado la declaración de 15 días de luto nacional y el izado de banderas a media asta en todo el país.

Nacida en 1978, Bajrakitiyabha ostentaba un perfil académico y diplomático de alto nivel que la diferenciaba dentro de la estructura palaciega. Doctorada en Derecho por la Universidad de Chicago, ejerció como embajadora de Tailandia en Austria y desarrolló una estrecha colaboración con las Naciones Unidas en programas de protección a mujeres y menores. Su gestión institucional le valió el respeto de diversos sectores sociales, que la consideraban la figura más preparada para garantizar la estabilidad de la Corona en el futuro.

A pesar de su popularidad y de haber asumido funciones de representación cada vez más relevantes, el monarca Rama X nunca la designó oficialmente como heredera al trono. No obstante, el vacío que deja su fallecimiento reabre el debate sobre la sucesión en una monarquía donde la línea de mando no está rígidamente definida por primogenitura, sino que depende de la voluntad expresa del soberano. Con la desaparición de la princesa, la atención internacional se centra ahora en el príncipe Dipangkorn Rasmijoti, de 19 años, aunque su nombramiento formal sigue sin producirse.

El protocolo funerario, marcado por la tradición budista real, se extenderá durante más de 100 días. Por disposición del monarca, el féretro ha sido instalado en el Salón del Trono Pimarn Rattaya, en el Gran Palacio de Bangkok. Este luto se solapa con los preparativos para las exequias de la reina madre Sirikit, fallecida el pasado otoño, lo que sitúa a la institución en una coyuntura de transición y reajuste de su imagen pública ante la ciudadanía.

La muerte de la princesa Bajrakitiyabha supone el fin de una generación que buscaba profesionalizar la Corona tailandesa mediante una visión más técnica e internacional. Su ausencia no solo representa una pérdida personal para la familia real, sino que plantea un reto de consenso para una institución que deberá definir su futuro sucesorio en un contexto de cambio social y político en el sudeste asiático.

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