Miguel Sebastián defiende la gestión de regalos institucionales y respalda a Zapatero ante la polémica de las joyas saudíes
El exministro de Industria, Comercio y Turismo, Miguel Sebastián, ha intervenido en el debate público sobre los obsequios recibidos por altos cargos durante su ejercicio en el Gobierno, defendiendo la honorabilidad del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. A través de un relato pormenorizado de su propia experiencia en 2008, Sebastián ha buscado contextualizar el origen de las joyas vinculadas al entorno del exmandatario, rechazando cualquier interpretación de origen irregular y calificando la controversia actual de «hipocresía» política.
El testimonio del exministro se remonta a un viaje oficial a Yeda, Arabia Saudí, realizado apenas tres meses después de asumir su cartera ministerial. Según explica Sebastián, tras participar en una cumbre internacional de ministros de Energía por deseo expreso del rey Abdalá, recibió de manos de un emisario de la Casa Real saudí un obsequio que contenía una pulsera, pendientes, un anillo de esmeraldas y brillantes, además de un reloj de lujo. Este relato surge como respuesta a las críticas recibidas por Zapatero tras el hallazgo de piezas similares en su despacho profesional.
Sebastián destaca en su exposición la ausencia de protocolos estrictos en aquel momento. Según su versión, al consultar con la Oficialía Mayor del Ministerio de Industria sobre el procedimiento a seguir, se le informó de que la práctica habitual permitía que los ministros conservaran los regalos recibidos a título personal. No obstante, el entonces titular de Industria optó por una vía alternativa: ordenó la instalación de una vitrina en las dependencias ministeriales para registrar y exponer los bienes de especial valor, quedando estos bajo la titularidad de Patrimonio Nacional.
En el marco de la calidad institucional que defiende, el exministro sostiene que las joyas encontradas en el despacho de Zapatero tienen, con toda probabilidad, una procedencia similar vinculada a visitas oficiales a países árabes. Sebastián rechaza frontalmente que se pueda hablar de un origen «turbio» y lamenta que el asunto se haya transformado en un «escándalo nacional» que afecta a la esfera privada de la familia del expresidente del Gobierno.
La controversia ha cobrado una dimensión parlamentaria y política tras las críticas de la oposición. Desde el Partido Popular se ha acusado a José Luis Rodríguez Zapatero de «mentir» sobre la naturaleza de dichos bienes, cuestionando tanto su valoración económica como el relato de que se tratara de una herencia familiar. La defensa de Sebastián trata de neutralizar este discurso, señalando que el tratamiento dado al asunto responde más a una estrategia de desgaste personal que a una falta de transparencia administrativa en el periodo referido.
Con esta declaración, el exresponsable de Industria pone el foco en la necesidad de diferenciar entre el uso institucional de los presentes diplomáticos y las acusaciones de irregularidad. El debate subraya la evolución de los códigos éticos en la Administración Pública española, que en la actualidad cuenta con normativas más restrictivas respecto a la aceptación y registro de obsequios por parte de los miembros del Ejecutivo.


