Uzbekistán designa a Fabio Cannavaro como seleccionador para su histórico debut mundialista
La selección nacional de Uzbekistán afrontará su primera participación en una fase final de la Copa del Mundo en 2026 bajo una nueva dirección técnica. Tras un proceso de clasificación marcado por la alternancia en el banquillo, la Federación de Fútbol de Uzbekistán ha formalizado la contratación del italiano Fabio Cannavaro, quien asumirá el liderazgo del equipo en el torneo internacional tras los ciclos previos de Srecko Katanec y Timur Kapadze.
El camino hacia esta clasificación histórica ha estado condicionado por cambios estructurales significativos en los últimos meses. Inicialmente, el técnico esloveno Srecko Katanec consolidó las bases de un equipo competitivo y aguerrido, situando al combinado cerca del objetivo antes de verse obligado a abandonar el cargo por problemas de salud. Su sucesor, Timur Kapadze, figura de relieve en el fútbol local, fue el encargado de certificar el acceso al Mundial, gestionando a la que se considera la generación de futbolistas más destacada en la historia del país asiático.
La llegada de Fabio Cannavaro, anunciada a finales de 2025, supone una apuesta por la experiencia internacional de élite. El técnico italiano, ganador del Balón de Oro en 2006, se sitúa como el quinto entrenador con la remuneración más alta del campeonato, con una ficha de cuatro millones de euros. Su trayectoria previa incluye experiencias en la liga china, el Al Nassr de Arabia Saudí, el Benevento y el Udinese en Italia, además de un breve paso por el Dinamo de Zagreb a principios de 2024.
En el plano deportivo, la selección uzbeka contará en el terreno de juego con referentes como Abdukodir Khusanov, defensor con experiencia competitiva en clubes de primer nivel como el Manchester City. El sorteo ha encuadrado al conjunto asiático en el Grupo K, una instancia de alta exigencia donde deberá medirse a las selecciones de Portugal, Colombia y la República Democrática del Congo.
El debut de Uzbekistán en el Mundial de 2026 representa un hito para la estabilidad deportiva del país, que busca consolidar su estructura futbolística tras superar diversos procesos de transición en su dirección técnica. A pesar de la complejidad del grupo asignado, la federación aspira a que el liderazgo de Cannavaro aporte la solvencia necesaria para competir en escenarios de máxima presión internacional.


