domingo, junio 21, 2026
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El Consejo de Estado cumple 500 años: Itinerario en el Prado

El Museo del Prado ha inaugurado un itinerario histórico y artístico con el fin de conmemorar el quinto centenario de la fundación del Consejo de Estado, una de las instituciones más antiguas de la administración española. La iniciativa recorre la evolución del organismo desde su creación en 1526 por el emperador Carlos I hasta su consolidación como el supremo órgano consultivo del Gobierno de España, utilizando para ello una selección de retratos y obras maestras de las colecciones reales.

La institución fue establecida originalmente en Granada durante el verano de 1526, en un contexto de tensiones internacionales marcado por la expansión del Imperio Otomano en Europa. En su etapa inicial, el Consejo de Estado funcionaba de manera análoga a un ministerio de asuntos exteriores, diferenciándose de otros consejos territoriales de la Monarquía Hispánica al ser presidido directamente por el monarca. Entre sus primeros integrantes destacaron diplomáticos como Nicolás Perrenot de Granvela y figuras militares como el duque de Alba, quienes asesoraban al emperador en su política itinerante por Europa y África.

Con la llegada de Felipe II, la gestión del Consejo experimentó un cambio hacia una estructura más burocrática. El monarca delegó frecuentemente la presidencia en su secretario particular, Antonio Pérez, consolidando el término de secretario de Estado para referirse a los responsables de la política exterior. Durante el periodo de los denominados Austrias Menores, Felipe III y Felipe IV, el control del organismo pasó a manos de los validos, representados en el itinerario del Prado por los retratos ecuestres del duque de Lerma y el conde-duque de Olivares, realizados por Rubens y Velázquez respectivamente.

La entrada de la dinastía borbónica en el siglo XVIII vinculó al Consejo de Estado con los ideales de la Ilustración. Figuras representativas de este periodo como el marqués de la Ensenada, el conde de Floridablanca y Gaspar Melchor de Jovellanos formaron parte de la institución, impulsando reformas administrativas y legislativas. El recorrido museístico resalta especialmente la obra de Francisco de Goya, cuyo retrato de Jovellanos es identificado por la pinacoteca como la primera representación del intelectual moderno dentro de la estructura del Estado español.

El punto de inflexión jurídica para la institución se produjo con la Constitución de Cádiz de 1812. En su artículo 236, el texto constitucional redefinió al Consejo como el supremo órgano consultivo del Rey, estableciendo su competencia obligatoria para dictaminar sobre asuntos graves de gobierno, la sanción de leyes y la declaración de guerra. Aunque la institución sufrió disoluciones temporales durante los periodos absolutistas de Fernando VII, recuperó su identidad definitiva y denominación actual en el año 1858.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, bajo la presidencia de Francisco Martínez de la Rosa, el Consejo de Estado integró a destacados representantes de la intelectualidad romántica y del pensamiento liberal. Miembros como el duque de Rivas, Ramón de Campoamor o el jurista Javier de Burgos —autor de la división provincial de España— formaron parte de sus sesiones. Esta confluencia entre cultura, derecho y administración pública ha quedado plasmada en obras colectivas como Los poetas contemporáneos, de Antonio María Esquivel, que cierra el recorrido histórico propuesto por el Museo del Prado.

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