Líbano, Israel y Estados Unidos firman un acuerdo marco para iniciar conversaciones de cooperación formal
Delegaciones oficiales de Líbano, Israel y Estados Unidos han formalizado este viernes la firma de un acuerdo marco para dar inicio a conversaciones formales de cooperación. El documento representa la conclusión de la quinta ronda de negociaciones auspiciada por Washington desde el pasado mes de marzo, en un esfuerzo diplomático por establecer una hoja de ruta que ponga fin a las hostilidades entre el Ejército israelí y la milicia chií Hezbolá, las cuales han persistido a pesar de los intentos previos de alto el fuego.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha presidido la ceremonia de firma, destacando que este pacto sienta las bases para una «paz y seguridad duraderas» entre ambas naciones. Durante su intervención, el jefe de la diplomacia estadounidense ha subrayado la complejidad del proceso, advirtiendo que el retorno a la estabilidad anterior al conflicto exigirá tiempo y esfuerzos adicionales. Rubio ha enfatizado que, aunque el camino restante es extenso, la firma de este viernes constituye el paso inicial más relevante y difícil de la transición diplomática.
La embajadora de Líbano en Estados Unidos, Nada Mouawad Hamadé, ha calificado el acuerdo como un hito para el restablecimiento de la soberanía y la integridad territorial de su país. Tras cuatro jornadas de intensas reuniones en Washington, la representante libanesa ha reconocido la dificultad de las negociaciones y ha elogiado la mediación estadounidense. Asimismo, ha vinculado este avance al liderazgo del presidente Donald Trump y a la determinación del primer ministro libanés, Nawaf Salam, junto al papel institucional de las Fuerzas Armadas de su país.
Desde la perspectiva israelí, el embajador en Estados Unidos, Yechiel Leiter, ha celebrado el carácter trilateral del memorando, señalando que el documento garantiza que tanto Irán como Hezbolá queden excluidos de las mesas de negociación. Leiter había manifestado previamente su preocupación por la influencia de Teherán en la región, asegurando que este nuevo marco diplomático permite aislar las interferencias externas que amenazaban con desestabilizar el diálogo entre los países vecinos.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha respaldado el acuerdo a través de un mensaje institucional, definiéndolo como un revés estratégico para las pretensiones de Irán en el sur de Líbano. Netanyahu ha precisado que, si bien se facilitará que el Ejército libanés comience a prepararse para asumir el control territorial, las fuerzas israelíes no abandonarán la zona de amortiguación hasta que se complete el desarme de Hezbolá y se garantice la eliminación de cualquier amenaza directa contra la seguridad del Estado de Israel.
Este avance diplomático se produce en un momento de alta tensión regional, donde la administración estadounidense busca consolidar compromisos que limiten la influencia de actores no estatales en los procesos de soberanía nacional, condicionando futuros progresos financieros y políticos a la estabilidad verificable en el terreno.


