La banca española confía en el almacenamiento energético para estabilizar el sector de las renovables
Las entidades financieras españolas mantienen una perspectiva de estabilidad para el sector de las energías renovables a medio plazo, a pesar de la actual coyuntura de precios bajos que afecta a la rentabilidad de las plantas. Según fuentes financieras y expertos del sector, el despliegue masivo de sistemas de almacenamiento mediante baterías se perfila como el factor determinante para mitigar los riesgos operativos y aumentar el valor de los activos fotovoltaicos y eólicos en el mercado nacional.
El sector bancario ha manifestado su disposición a financiar la denominada «hibridación» de los parques existentes, permitiendo la integración de baterías que gestionen los excedentes de producción durante las horas de mayor radiación solar o viento. No obstante, esta apertura al crédito se restringe preferentemente a proyectos con niveles de apalancamiento moderados. Las instalaciones de tamaño medio y grande, que cuentan con mayor solidez financiera y recursos técnicos, son las que presentan una mejor posición para acometer estas inversiones y sortear el periodo de volatilidad de precios previsto para los próximos ejercicios.
Para gestionar las dificultades de tesorería derivadas de los episodios de precios cero o negativos en el mercado mayorista, la banca contempla la flexibilidad en las condiciones de los préstamos. Dado que la vida útil de un parque renovable suele alcanzar los 30 años y la financiación original se estructuró habitualmente a plazos de 16 años, las entidades consideran viable alargar los vencimientos de los créditos que presentan dificultades de pago inmediatas. Adicionalmente, han surgido soluciones de capital alternativo o «semi-equity» para aquellos proyectos donde la banca tradicional prefiere no incrementar su exposición.
En cuanto al mapa de exposición financiera, Banco Santander encabeza el volumen de financiación otorgada al sector renovable en España, seguido por Banco Sabadell y BBVA. Por su parte, CaixaBank mantiene una posición relevante vinculada a los activos heredados de Bankia. El escenario actual también afecta a entidades extranjeras como Unicredit, Société Générale, ING o Rabobank, que entraron con fuerza en el mercado español tras el auge de 2019 y ahora enfrentan la incertidumbre de la rentabilidad por la caída de los precios de la electricidad.
La problemática del sector se deriva de un desequilibrio entre la oferta de generación, impulsada por la política de transición ecológica, y una demanda eléctrica que no ha crecido al mismo ritmo. Esta situación, agravada por las limitaciones técnicas de la red gestionada por Red Eléctrica para absorber la producción, ha provocado vertidos de energía que en algunos casos alcanzan el 50% de la producción potencial. Mientras las grandes firmas preparan su adaptación tecnológica, las pequeñas plantas más endeudadas afrontan un escenario de ventas forzosas, con una depreciación de activos que ya se estima en el 30% desde sus máximos históricos.


