Renfe y Talgo sellan la paz industrial con la reconfiguración de los trenes S106 y el aplazamiento de sanciones
El operador ferroviario Renfe y el fabricante tecnológico Talgo han alcanzado un acuerdo estratégico para resolver el conflicto derivado de los retrasos en la entrega y los problemas técnicos de los 30 trenes Avril (S106). El pacto contempla la reconfiguración de la mitad de la flota encargada, una compensación económica de 132 millones de euros para el fabricante y el aplazamiento de las multas de 167 millones impuestas por el operador, despejando así las tensiones financieras y operativas entre ambas compañías.
La clave del acuerdo reside en la modificación del contrato original del proyecto S106. Renfe ha decidido transformar 15 de las 30 unidades previstas para que incorporen sistemas de rodadura de ancho variable, en lugar del ancho fijo exclusivo para alta velocidad diseñado inicialmente. Esta medida permitirá que los convoyes circulen a 330 km/h por vías de alta velocidad y continúen su trayecto por vías convencionales de ancho ibérico sin necesidad de transbordos, facilitando la conexión directa entre el centro peninsular y las regiones del norte y noroeste de España.
En el plano financiero, la resolución del conflicto alivia la tesorería de Talgo. La sanción de 167 millones de euros que Renfe impuso por los retrasos no comenzará a abonarse hasta el año 2032. Este aplazamiento de seis años sitúa el inicio de los pagos con posterioridad al vencimiento de la deuda bancaria de la empresa, que ha sido recientemente reestructurada. Una vez iniciado el periodo de abono en 2032, las devoluciones se realizarán de forma prorrateada durante los seis ejercicios siguientes para evitar tensiones de caja a corto plazo.
El pacto también afecta a la sociedad conjunta Tarvia, responsable del mantenimiento ferroviario. Debido a la mayor complejidad técnica que supone el sistema de ancho variable, Renfe ha aceptado un incremento del 29% en el precio del contrato de mantenimiento. Además, el operador asumirá la compra directa de los recambios necesarios para los trenes, cediéndolos posteriormente a Tarvia para la ejecución de los trabajos mecánicos, lo que simplifica la logística de suministros para el fabricante.
Esta normalización de relaciones coincide con un momento de expansión internacional para Talgo. La compañía ha cerrado el último ejercicio con una cartera de pedidos récord de 6.307 millones de euros. Entre sus proyectos más recientes destacan el contrato con Arabia Saudí para la fabricación de 20 trenes de muy alta velocidad por 1.332 millones de euros, así como acuerdos con Suecia y Uzbekistán para el suministro y mantenimiento de flotas de larga distancia.
Con este movimiento, Renfe busca optimizar su flota más moderna para competir en el mercado liberalizado frente a operadores como Ouigo e Iryo, garantizando la versatilidad de sus unidades en la compleja red ferroviaria ibérica. Por su parte, Talgo asegura su estabilidad financiera y operativa, consolidando su posición tras un periodo de incertidumbre marcado por las fricciones en la entrega de sus últimos modelos de alta velocidad.


